Misterio arqueológico
¿Cómo hicieron los teotihuacanos, los aztecas y los mayas para edificar ciudadelas con una prolija arquitectura e ingeniería dignas de épocas bien modernas? Nadie tiene la respuesta exacta y allí reside uno de los grandes imanes para decidirse por un viaje cultural diferente.
MÉXICO
El misterio es la base del turismo arqueológico. Cómo hicieron los teotihuacanos, los aztecas y los mayas para construir ciudadelas con una prolija arquitectura e ingeniería dignas de otra época. La respuesta no la tiene nadie, por eso el mayor atractivo de un viaje cultural por México es el misterio.
El país americano tiene 181 zonas arqueológicas abiertas al público. Y aunque al recorrer varias de ellas, da la sensación de que es todo similar, no lo es, cada cultura prehispánica tiene sus particularidades.
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SOLEDAD MARADONA
El primer vestigio está en pleno centro del Distrito Federal, la capital del país. A escasos pasos de la Catedral Metropolitana se encuentran unas ruinas a la vista de todos. Es el llamado “Templo Mayor”, nombre con el que bautizaron los españoles al recinto ceremonial de los mexicas (o aztecas, como se los conoce). Era el centro de la vida política y religiosa de la cultura mexica que se instaló en el 1325. Su pirámide central fue destruida casi en su totalidad por los españoles en la conquista.
Cuenta la leyenda en México que la Catedral Metropolitana fue construida luego con los materiales extraídos de las ruinas del templo mexica e incluso se emplazó a pocos metros y ahora el centro azteca quedó en el “patio trasero” de la Iglesia Católica.
Los mexicas fundaron lo que hoy se conoce por México que en el siglo XV se convirtió en uno de los estados más extensos de Mesoamérica. Sometieron pueblos y hacia 1521 fueron derrotados por los españoles que en el mismo lugar de su ciudadela impusieron su propia cultura sobretodo a través de la religión. Es por eso que hoy en el centro histórico hay decenas de iglesias.
En otro sector de la ciudad una plaza muy especial sintetiza esa fusión cultural que es hoy México. Se llama la plaza de las Tres Culturas, conocida también como el centro arqueológico Tlatelolco, donde hay restos de edificaciones aztecas, arquitectura colonial (con una iglesia emplazada en el medio) y moderna en sus alrededores.
EL LUGAR DE LAS MÍTICAS PIRÁMIDES
Pero el mayor centro arqueológico de la zona está a unos 40 km al noreste del DF donde está el centro ceremonial Teotihuacan “lugar donde los hombres se convierten en dioses”. Este sitio arqueológico es anterior a los aztecas, incluso aseguran que esa comunidad encontró derruida la ciudadela y tomó posesión de su infraestructura que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La historia de Teotihuacan habla de una cultura que llegó a tener 100.000 habitantes en un altiplano de 20 kilómetros que dominó la región durante 500 años pero fue destruida y abandonada en el 650 d.C.
Es el lugar -tal vez- más emblemático de la cultura prehispánica mexicana con un diseño muy pensado y desarrollado donde el epicentro es la Avenida de Todos los Muertos que a ambos lados presenta templos y pirámides de piedra volcánica en un buen estado de conservación. Transitar esa calle ancha lleva varias horas y algunos turistas que han visitado el lugar en los años 80 aún recuerdan hasta dónde había edificaciones ya que las excavaciones son bastante recientes y se siguen descubriendo pirámides debajo de montículos de tierra que se asimilan a morros. Sin ir más lejos, ahora se sigue trabajando en la limpieza y estudio de un nuevo sector que antecede al templo de Quetzalcóalt, el primero al que se accede una vez que se ingresa al predio. Ese templo fue cubierto por una pirámide después de su construcción en el 200 d.C. Incluso no se ve desde la avenida que detrás de los cientos de escalones puede haber algo. Hasta que no se sube no se puede percibir que detrás de la pirámide hay algo más, donde se pueden ver esculturas al pie de una escalinata, pinturas y tallados en la piedra.
El camino a través de la ancha calle donde se dice que se realizaban peregrinaciones con los difuntos, por eso su nombre de Avenida de Todos los Muertos, continúa con otras estructuras. La más imponente a mitad de camino es la Pirámide del Sol, la construcción más monumental del conjunto. Su ascenso suele ser vertiginoso y el sol pega fuerte en este sector sin árboles y con profunda sequía, por eso se recomienda llevar mucha agua, protección solar y sombrero.
La caminata por la avenida muestra al final del camino el otro emblema de esta ciudadela, la Pirámide de la Luna que fue diseñada de tal manera que cuando se observa de lejos se asimila a una montaña y al acercarse se puede descubrir que detrás efectivamente hay una montaña y que la pirámide es la mitad de esa dimensión. Lo llamativo y muy pensado por los teotihuacanes es que la pirámide desde lejos toma la forma del cerro ubicado detrás. Una vez a los pies de esta pirámide la escalera con escalones pequeños de piedra donde ni siquiera entra un pie derecho, intimida y genera temor. El ascenso es complicado pero mucho más el descenso por su forma inclinada.
Desde la cima de las escalinatas se extiende una planicie para descansar y tomar fotos de todo el centro arqueológico. Es el único punto desde donde se visualiza el conjunto de edificaciones. La presencia de vendedores ambulantes de artesanías es muy variada y hasta agobiante.
EMBLEMA DEL MUNDO MAYA
El “pozo de Itzá” es nada más ni nada menos que Chichén Itzá, el sitio arqueológico más conocido de México. Tal vez porque está en la provincia de Yucatán, cerca de las paradisíacas playas del Caribe y del golfo de México.
Dicen que Chichén Itzá tiene unos 1.500 años que tuvo vigencia entre el año 525 a 1200 d.C. y fue nombrada una de las Siete Maravillas del Mundo en el 2007, y antes Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, por eso se vive una explosión de turismo interesado en conocer este emblema del mundo maya.
El centro arqueológico está ubicado a una hora y media de Mérida (120 km), la capital de Yucatán y a 188 kilómetros de Cancún. El predio es más chico de lo que se puede imaginar pero lleva mucho tiempo recorrer cada rincón. Se deforestó para despejar las ruinas y no se puede ascender a ninguna de ellas por una disposición de conservación y tras un accidente fatal en 2006.
El sitio está dividido en tres áreas que incluyen pirámides como la famosa Kukulkán, el Templo de los Guerreros, el Juego de Pelota, las Monjas y el Caracol. Hay esculturas, cabezas talladas en paredes extensas, pilares de edificaciones, escaleras y mucho misterio. Cada ruina tiene una placa de explicación para guiarse en el interior donde también hay un “cenote sagrado” que es un ojo de agua subterráneos que en este caso está abierto y parece un enorme pozón de agua azul profundo que fue un lugar sagrado para los mayas.
La imagen que recorre el mundo para graficar Chichén Itzá es la pirámide de Kukulkán con cuatro caras y escalinatas de piedra en cada una pero con diferencias.
En la cara norte de la base de las escaleras hay dos cabezas de serpientes emplumadas símbolo del Dios Kukulcán.
El paseo se hace en un día y resulta agotador sobretodo en días de calor.
RUINAS EN LA SELVA
El verdor intenso de la vegetación hace resaltar las edificaciones de piedra de Palenque, el centro arqueológico maya ubicado en la provincia de Chiapas en una zona selvática con mucha humedad y cursos de agua.
La misteriosa ciudadela fue descubierta después de la conquista española y las figuras de hombres encontradas allí, hizo creer que representaban a egipcios o polinesios hasta el 1830 cuando un investigador constató que se trataba de figuras que representaban a los locales.
Palenque está al norte de Chiapas en inmediaciones de la ciudad homónima donde hay escasa infraestructura para el turista. Incluso en este centro arqueológico -que no es popular como Chichén Itzá- se permite ascender las pirámides y transitar entre las paredes de los palacios, una experiencia única y fascinante que permite descubrir rincones ocultos, esculturas, grabados y vistas increíbles que en épocas remotas eran disfrutadas por los propios habitantes de esas tierras.
Dicen que esta ciudadela fue sede de la dinastía Maya, que mantenían relación con otros pueblos mediante redes comerciales que llegaban hasta Tikal, en Guatemala, hasta que a finales del período Clásico la ciudad fue abandonada y cubierta por la selva.
Por eso la exploración de este sitio sigue siendo activa y aseguran que solo se descubrió un escaso porcentaje de lo que sería este lugar.
Hay 200 estructuras arquitectónicas con el Templo de las Inscripciones como uno de los más conocidos, el Observatorio (con una arquitectura que parece asiática) el Templo de la Cruz Foliada y el del Sol.
MUSEO NACIONAL
El Museo Nacional de Antropología es tan grande y cargado de culturas prehispánicas que no alcanza con un día para recorrerlo. Es el museo más grande de México donde confluye la historia y los bienes de varias culturas distribuidas en 23 salas que cuentan con más de 10.000 piezas auténticas.
El edificio es moderno, una mole de cemento en medio de un pulmón verde del Distrito Federal que se construyó en la década del 60 y dispone de un patio interno enorme desde donde se puede acceder a cada sala, con un ingreso particular cada una y sin conexión con otras.
Una de las más visitadas es la sala Azteca, donde se encuentra la Piedra del Sol (o calendario azteca), esa figura redondeada que se encuentra en los libros o manuales de historia. Además hay impactantes esculturas y piezas mayas en la sala dedicada a esa cultura y es muy visitada la sala Tolteca, donde hay uno de los atlantas auténticos.