Florencia Sánchez celebró 20 años en la alta costura con un desfile monumental en Neuquén

A 20 años de sus comienzos en el Alto Valle, la diseñadora celebró su trayectoria con un desfile de 37 vestidos que recorrió distintos universos de la alta costura y reivindicó el valor del trabajo artesanal y el diseño a medida. 

Foto: gentileza Lucas Trujillo “jaspe".

Hay carreras que se construyen a fuerza de paciencia, talleres interminables y una misión innegable: la de estar al lado de las personas en su momento más importante. Ese es el caso de Florencia Sánchez, la diseñadora de alta costura del Alto Valle que celebró dos décadas vistiendo novias con un desfile monumental.

Con una puesta imponente de dos pasarelas, la referente del diseño nupcial honró un camino que empezó de abajo y con esfuerzo diario.

Foto: Gentileza Gonzalo Palermo

«Necesitaba coronar este recorrido con gratitud», confiesa la diseñadora, que a los 51 años mantiene intacta la rebeldía de no ceder ante la ropa producida en serie. «El vestido a medida es un volver a empezar constante; cada novia y cada cuerpo es único, y eso es lo que hace que no me aburra de esta profesión».

Foto: Gentileza Lucas Trujillo “jaspe».

Ese compromiso con lo auténtico va más allá de la cara visible de Flor Sánchez. Como ella explica, detrás de la marca hay un equipo de mujeres que la acompaña hace años y que sostiene la labor diaria en el taller. Es en ese espacio que cobra valor el oficio de armar, desarmar y volver a intentar a mano. «Sin ellas no soy nada; son mi sostén y mi orgullo», reconoce.

La historia de Florencia Sánchez en la región comenzó de manera casi fortuita hace 20 años, cuando una madre le confió el vestido de su hija y desempolvó sus cuadernos de estudio. Desde su primer espacio en el barrio Santa Genoveva en 2006, la marca creció a través del boca a boca.

Foto: Gentileza Lucas Trujillo “jaspe».

Sin planear demasiado a futuro, las novias fueron llegando y el circuito se volvió mágico: las mismas chicas que vistió para su fiesta de quince o egreso volvieron para confiarle su camino al altar.

37 vestidos, cuatro universos


El viernes pasado, sobre la pasarela, se vio una colección de 37 vestidos divididos en universos que condensan su estilo ecléctico. El puntapié lo dio una línea súper boho y de campo, un homenaje a la Patagonia y la cordillera, con siluetas fluidas y mangas abullonadas que luego dieron paso al minimalismo limpio donde los vestidos de raso fueron los protagonistas.

Foto: Gentileza Lucas Trujillo “jaspe».

De ahí la propuesta mutó hacia la línea sirena, donde se destacaron el brillo ajustado y las texturas bordadas. Para cerrar, la pasarela vivió una explosión romántica marcada por mangas globo, cuellos altos y cuatro vestidos princesa bien armados. Además, los emprendimientos locales Amor Elefante y Cholinas dijeron presente con sus creaciones para complementar y potenciar la propuesta estética de la noche.

Foto: gentileza Gonzalo Palermo

Armar una colección sin una clienta real que espere del otro lado la hizo dudar y hasta terminar cuestionando algunos vestidos en plena madrugada de taller y por poco dejarlos afuera de la pasarela. Sin embargo, el resultado final fue una reivindicación del diseño a medida.

Foto: Gentileza Lucas Trujillo “jaspe».

Esa mezcla entre la delicadeza de la puntilla y su propia impronta rockera personal es lo que define su marca registrada. Dos décadas después, Florencia Sánchez demostró que su aguja sigue marcando el pulso de la moda nupcial en la Patagonia.


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