Modesto plan ambiental en Río+20

Rousseff defendió el acuerdo como un “punto de partida”

Redacción

Por Redacción

RÍO DE JANEIRO (AFP/DPA).- La cumbre Río+20 culminó ayer en Brasil con la aprobación de un modesto plan para avanzar hacia una “economía verde” que frene la degradación del medio ambiente y combata la pobreza, un acuerdo fuertemente criticado por falta de metas vinculantes y financiamiento. La cumbre, la mayor en la historia de la ONU, reunió durante 10 días a líderes y representantes de 191 países 20 años después de la histórica Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro, que tomó decisiones para combatir el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desertificación. La declaración, muy criticada por ambientalistas y científicos en razón de su “escasa ambición” y por su “poca concreción”, define sin embargo algunos lineamientos para la transición del planeta hacia una “economía verde” basada en un modelo de desarrollo económico con erradicación de la pobreza y protección ambiental. Subraya las principales amenazas: desertificación, agotamiento de los recursos pesqueros, contaminación, deforestación, extinción de miles de especies y calentamiento climático. También lanza un proceso para adoptar Objetivos de Desarrollo Sostenible que midan los avances sociales y ambientales de los países, y que reemplazarían a los Objetivos del Milenio de la ONU cuando éstos expiren en 2015. El acuerdo impulsa la transición hacia una “economía verde”, un concepto europeo muy criticado porque promovería la mercantilización de la naturaleza y promueve el proteccionismo en detrimento de las naciones pobres. El documento fue acordado el martes pasado, al final de tres días de arduas negociaciones conducidas por Brasil. Rousseff, minimizó las críticas y afirmó que la cumbre “es un punto de partida, y no de llegada”.

La Cumbre recibió varias críticas de grupos ambientalistas por la falta de definiciones.


RÍO DE JANEIRO (AFP/DPA).- La cumbre Río+20 culminó ayer en Brasil con la aprobación de un modesto plan para avanzar hacia una “economía verde” que frene la degradación del medio ambiente y combata la pobreza, un acuerdo fuertemente criticado por falta de metas vinculantes y financiamiento. La cumbre, la mayor en la historia de la ONU, reunió durante 10 días a líderes y representantes de 191 países 20 años después de la histórica Cumbre de la Tierra de 1992 en Río de Janeiro, que tomó decisiones para combatir el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desertificación. La declaración, muy criticada por ambientalistas y científicos en razón de su “escasa ambición” y por su “poca concreción”, define sin embargo algunos lineamientos para la transición del planeta hacia una “economía verde” basada en un modelo de desarrollo económico con erradicación de la pobreza y protección ambiental. Subraya las principales amenazas: desertificación, agotamiento de los recursos pesqueros, contaminación, deforestación, extinción de miles de especies y calentamiento climático. También lanza un proceso para adoptar Objetivos de Desarrollo Sostenible que midan los avances sociales y ambientales de los países, y que reemplazarían a los Objetivos del Milenio de la ONU cuando éstos expiren en 2015. El acuerdo impulsa la transición hacia una “economía verde”, un concepto europeo muy criticado porque promovería la mercantilización de la naturaleza y promueve el proteccionismo en detrimento de las naciones pobres. El documento fue acordado el martes pasado, al final de tres días de arduas negociaciones conducidas por Brasil. Rousseff, minimizó las críticas y afirmó que la cumbre “es un punto de partida, y no de llegada”.

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