“Mondongo”: Baltasar Garzón visita el fenómeno inédito en el MNBA

El jurista español puso más atención y no ocultó su admiración por la calidad y originalidad de los trabajos. Por Oscar Smoljan

Por Redacción

APUNTES DE LA CULTURA

Desde su inauguración, la muestra de Mondongo en el MNBA Neuquén se ha convertido en un suceso de público sin precedentes. Cada día, más y más visitantes confirman que cuando se conjugan el arte y el concepto con un mensaje ampliamente comprensible por todos, no hay barreras sociales, políticas o generacionales, para apreciar el valor de la creación genuina.

Son muchos los factores que juegan en este verdadero fenómeno de público, empezando por la originalidad, siguiendo por el acierto en el uso de diversas técnicas, las cuales asombran al más agudo observador, y finalizando por el mensaje que cada obra transmite al visitante.

Aparentemente figurativos, estos artistas son profundamente conceptuales.

Son obras que la gente siente muy cercanas y ese es uno de los grandes aciertos de sus creadores. Como pocos, estos artistas han plasmado obras sencillas de comprender, sobre plataformas tremendamente complejas de implementar, ya sea por lo difícil de su tratamiento como por el riesgo –físico eventualmente- que entrañan determinados materiales para quien los manipula.

Ejemplo de ello es el cuadro de los hijos del escritor Rodolfo Fogwill, fallecido en 2010, realizado sobre una técnica con parafina derretida cuyo resultado final sólo se conoce al término del proceso. El artista derrite y trabaja la parafina con colorantes sin poder distinguir con claridad cada uno de los distintos tonos, lo cual convierte el proceso creativo en una compleja realización. Esta técnica debieron abandonarla a raíz de un accidente ocurrido durante la manipulación de la parafina.

Pero a veces, estos artistas afrontan otros riesgos, como la incomprensión y la crítica. Ocurrió con una de sus obras, un retrato del pintor Lucian Freud, nieto del fundador del psicoanálisis, realizado con carne, el cual fue cuestionado en la crisis del 2001.

Los críticos decían que era ofensivo que en un país donde la mitad de la población no accedía a los alimentos, unos artistas “desperdiciaran” comida en un cuadro. Mondongo respondió con una comparación de precios por la cual se constataba que la carne, en aquellos años, era más barata que el óleo.

Esta semana visitó el MNBA Neuquén el jurista español Baltasar Garzón. Recorrimos la muestra permanente deteniéndose el ilustre visitante en los cuadros del siglo de oro español, donde sobresalen obras de Zurbarán y Sorolla, entre otros.

Pero fue en la muestra temporaria de Mondongo donde Baltasar Garzón puso más atención y no ocultó su admiración por la calidad y originalidad de los trabajos.

En un momento de nuestra charla le referí la historia detrás de los cuadros que, de los reyes Juan Carlos de Borbón y Sofía, realizaron estos artistas por encargo de la corona española.

Los materiales elegidos por Mondongo para estos retratos fueron, con premeditación, espejitos de colores, y lo que recibieron a cambio de su trabajo fueron euros “contantes y sonantes”, una irónica inversión de papeles de la conquista de América.

Garzón, un hombre comprometido con la República y alejado de la monarquía, pareció disfrutar de este inesperado revés de la historia.

Oscar Smoljan

Director

Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén


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