La cárcel y el hospital, foco de la campaña en Brasil

Con Lula en prisión y Bolsonaro hospitalizado tras el antentado del jueves, se hace más incierta la elección de octubre

08 sep 2018 - 07:38

La cárcel y el hospital se convirtieron en los cuarteles de campaña más impensados de los dos principales líderes políticos de Brasil, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y el ultraderechista Jair Bolsonaro, de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre.

La carrera hacia el Palacio de Planalto más incierta y radicalizada tiene ahora a un presidiario y a un convaleciente como protagonistas, dos figuras que cosechan el mayor apoyo popular, pero también los mayores índices de rechazo.

Mientras el expresidente Lula sigue ejerciendo toda su influencia sobre el Partido de los Trabajadores (PT) desde una cárcel en Curitiba (sur), donde purga una condena de 12 años por corrupción, el diputado Bolsonaro comenzará a dirigir una nueva etapa de su campaña desde una cama de hospital en Sao Paulo, adonde llegó ayer tras ser apuñalado el jueves en un mitin en Juiz de Fora (Minas Gerais).

Bolsonaro encabeza la intención de voto de la primera vuelta desde la impugnación el viernes pasado de Lula a causa de su situación judicial.

Pero un sondeo de Ibope divulgado el miércoles mostró que Bolsonaro sería derrotado en la segunda vuelta por sus más inmediatos seguidores en estos comicios disputados en total por trece candidatos, aunque el atentado puede ahora patear el tablero.

Si la condición de víctima puede valerle a un político la empatía y los votos de muchos electores, ahora Lula, que atribuye su condena a una persecución judicial para impedirle volver al poder, encontró un competidor en ese terreno.

Pero según David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, Bolsonaro y Lula “son víctimas de cosas muy diferentes”.

“Lula puede considerarse víctima de los tribunales, pero en el marco de la ley. Bolsonaro fue víctima de un atentado. Son víctimas, sí, pero la condición de víctima de Lula depende de una percepción”, afirmó.

Lukla fue condenado en primera y segunda instancia por haber recibido un apartamento de una constructora a cambio de su mediación en contratos con Petrobras. Sus abogados presentaron recursos ante tribunales de tercera instancia y ante la corte suprema.

La carrera hacia el Palacio de Planalto más incierta y radicalizada tiene ahora a un presidiario y un convaleciente como protagonistas.
San Pablo

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