Murió la cantante de tangos roquense María de la Fuente
Grabó con Astor Piazzolla y filmó algunas películas.
A los 96 años falleció en Buenos Aires María Luisa Mattar Kenan, nacida en Roca, y conocida en el mundo de la música como María de la Fuente. Siendo una tímida adolescente cantaba en los festivales de la comunidad árabe a la que pertenecía su numerosa familia. Recordaba María, ya anciana, aquel valle pródigo, como le gustaba decir, y la alegría y el orgullo de su gente y de los vecinos, que ponían la radio bien fuerte para que se escuchara en las calles su voz. Tocaba piano pero nadie le enseñó a cantar, lo suyo era pura vocación, y sólo Eduardo Bonessi, el mismo maestro de Carlos Gardel, Azucena Maizani y otros, la ayudó a elastizar su voz y a vocalizar. Cantaba en una fiesta de fin de curso a los 15 años y la escuchó un directivo de LU 2 Radio Bahía Blanca. Se levantó y tras felicitarla la invitó a cantar en su radio. Fue a Bahía con el permiso de sus padres. María tenía claro que su meta era triunfar en las radios porteñas. Se radicó en la capital federal con una de sus hermanas casadas y debutó con el seudónimo de Mary Mater, en 1936 en Radio Porteña, luego de varios meses de golpear la puerta del despacho de don Jaime Yankelevich, quien le dio la oportunidad. Cantó luego en Radio Belgrano, El Mundo e incursionó en el Cuarteto Vocal Femenino del maestro Ferry, con el que recorrió Latinoamérica durante cuatro años de giras ininterrumpidas. A mediados de la década el 40 era una de las más destacadas estrellas de la canción radial. En Radio Belgrano cantó con la gran orquesta del maestro Artola. En Splendid con Domingo Marafiotti, y Antonio Carrizo la convocó a El Mundo cuando él se hizo cargo de la dirección artística. Hasta grabó con Ástor Piazzolla. María de la Fuente fue su seudónimo definitivo. Tímida e independiente, rechazó la oferta de Hugo del Carril para que cantara con su trío de guitarristas. En 1954 llegó a Japón con la orquesta del maestro Canaro, en la primera embajada argentina de tango. Fueron esperados por una multitud y María se convirtió en la cantante mimada por los nipones. Cantó ante el mismísimo emperador Hiroito. También participó en cine e integraba la Academia Nacional del Tango. Como cantante visitó Roca muchas veces, algunas en las primeras Fiestas de la Manzana. Con su último grupo, Las Cancionistas, tres mujeres que rondaban ya los 80 años, se retiró a fines de la década pasada. En una entrevista a este diario recordó con afecto a la gente de su pueblo natal, y la promesa que le hicieron: ponerle algún día su nombre a una calle.