Neurociencias y Derecho



Martín Lozada*


El desarrollo experimentado por las neurociencias en las últimas décadas viene impactando tanto en la teoría como en la práctica jurídica.

Las neurociencias conforman el conjunto de conocimientos científicos que permiten comprender el funcionamiento del cerebro como órgano individual y social.

La reflexión conjunta y consensuada entre juristas y neurocientíficos conduce a analizar en qué ámbitos y qué medida los estudios sobre el funcionamiento de los procesos mentales pueden ser utilizados para producir innovaciones en el sistema legal.

De allí que pueda afirmarse que se trata de conocimientos capaces de mejorar la calidad de muchos de los productos del quehacer del Derecho y de la organización judicial.

Esos aportes comprenden ámbitos diversos. Uno de ellos se refiere al proceso de toma de decisiones, las cuales dependen del conocimiento riguroso de aspectos cerebrales y habilidades mentales.

Otro de aquellos remite a la psicología del testimonio, la memoria y los recuerdos, y su influencia en materia de reconocimientos fotográficos y en rueda.

Pero también a aspectos vinculados a las capacidades jurídicas de ejercer derechos y contraer obligaciones, de estar en juicio y ser penalmente imputable.

E incluso de aquellos vinculados a la posibilidad de inhibir los impulsos, de ser jurídicamente responsable, de orientar la toma de decisiones morales o de ser imparcial en la resolución de los conflictos de terceros.

El Instituto de Neurociencias y Derecho (Inede) persigue reflejar en las doctrinas y prácticas legales el estado actual de la comprensión del funcionamiento de la mente

La importancia de la cuestión quedó plasmada cuando, en el 2014, se creó en la ciudad de Buenos Aires el Instituto de Neurociencias y Derecho (Inede), que tiene por objeto establecer un diálogo entre ambas disciplinas.

Desde allí postulan la necesidad de entender de qué manera los diferentes elementos del cerebro interactúan, originan y condicionan la conducta humana.

Y ello por cuanto tal conocimiento es indispensable para un sistema jurídico cuya misión es, precisamente, regular las conductas de los seres humanos con la misión de asegurar una pacífica convivencia social.

El Inede también opera como una red de investigación y docencia para introducir a abogados, jueces y otros actores del sistema legal en los aportes de las neurociencias que son relevantes para el mundo del Derecho.

Tan es así que persigue reflejar en las doctrinas y prácticas legales el estado actual de la comprensión del funcionamiento de la mente, según los resultados que emergen de la investigación neurocientífica.

Tal como lo ha expresado el profesor Daniel Pastor, hay temores válidos, aunque a veces exagerados, que anuncian la resurrección de Cesare Lombroso reencarnado de neurocientífico.

Sin embargo, esos temores no debieran omitir la existencia de todo un sistema de derechos fundamentales constitucionalmente consagrados. Sistema que resulta ser la base política y moral de los Estados democráticos de derecho forjados en la cultura occidental contemporánea.

Y que sobre esa base política y moral se habrá de decidir, en cada caso, qué comprobación neurocientífica es jurídicamente aprovechable y cuál no.

*Doctor en Derecho (UBA), profesor titular de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN)


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