“No debemos tolerarlo”

Por Redacción

Hoy debemos decir basta, porque ya acatamos demasiadas veces en silencio los aumentos desconsiderados de aquellos empresarios que en lugar de velar por el bien de los usuarios velan por el bien de sus cuentas bancarias. Somos estudiantes, trabajadores rurales y del Estado, médicos en huelga, docentes, jubilados y amas de casa los que a diario utilizamos el servicio de colectivos y es por eso que no podemos permitir que sigan lucrando con nuestras necesidades. Atrás quedó la tentación de viajar. La que alguna vez fue una empresa elegida por la calidad de sus transportes es hoy un monopolio al que acudimos preguntándonos dónde quedó aquella otra. ¿A quiénes responsabilizamos? ¿Quién explica los aumentos sorpresivos y de forma consecutiva? La primera suba del boleto se registró en agosto del año pasado con aumentos de hasta $ 2 en muchos de los recorridos, la segunda fue en enero de este año, con aumentos desde $ 1,50 hasta $ 3, y la tercera y más reciente se efectuó el 10 de febrero del año corriente con aumentos nuevamente desde $ 1,50 hasta $ 3. No podemos callarnos y por eso vamos a decir todas y cada una de las hazañas que la empresa de colectivos Ko:Ko ha llevado a cabo para sacar de nuestro bolsillo hasta el último centavo que pueda: • No existe un boleto local o interurbano al que podamos acudir en caso de solicitar el transporte por sólo 6 cuadras, es decir, si no salimos de la ciudad, nos cobran un boleto hasta Fernández Oro en el caso de Allen o hasta J.J Gómez en el caso de General Roca, y esto sin haber salido de la ciudad. • En ya demasiadas ocasiones los colectiveros nos han dicho al pagar que “después” nos dan el vuelto de $ 1 o $0,50, cuando en realidad no nos llaman y terminamos bajando del colectivo sin pedir nuestro vuelto, porque simplemente se nos olvidó. Y claro, unos pesos no ocupan nuestra mente durante todo el recorrido, pero así se van sumando los vueltos no devueltos. • También varias veces pagamos nuestro boleto sin recibir el mismo y ningún otro tipo de comprobante, aludiendo a que la máquina se rompió. Tal es el caso de Belén, estudiante de música que con sus dos amigos volvían de Godoy a Allen, pagaron su boleto y el mismo no lo recibieron en todo el recorrido. • El trato de algunos choferes para con los pasajeros es irrespetuoso y para nada comprensivo. Nos ha tocado ver muchas veces cómo al bajar del colectivo más de una persona protestó porque el coche había comenzado a moverse antes de que ambos pies estuvieran en el piso. O quizás les suene familiar correr porque el colectivo ya está en la parada y cuando llegan el colectivero les recuerda sacar el pasaje en la agencia de la empresa. Corren de nuevo, vuelven y el colectivo ya se ha ido. Es una forma brusca de decirte que poco importa a dónde vas, a qué hora tenés que llegar, etc. Mencionamos también la poca delicadeza para sobrepasar lomos de burro, pozos y asfalto en mal estado. En fin, el transporte que ya es precario termina siendo insoportable. • El 90% del tiempo viajamos más de 80 personas en colectivos que tienen la capacidad para 45 solamente. ¿El seguro de la empresa se responsabiliza ante semejante sobrecarga de pasajeros si algo llegara a ocurrir? No lo sabemos. Aun cuando van tan cargados y por sobre la Ruta Nacional 22 los choferes suelen bajar a la banquina y si la ruta va muy saturada continúan el recorrido por el camino de piedra al costado del asfalto hasta que nuevamente suben a la ruta cuando pueden. Por estos motivos y muchos otros, porque estamos seguros de que cada usuario debe tener un historial de anécdotas desagradables de recordar, no debemos tolerar este último aumento ambicioso, egoísta, ilegal (ya que no fue autorizado por la Comisión Nacional de Regulación de Transportes) y oportunista, ya que justo con la llegada de los trabajadores temporarios de cosecha y con las recientes fiestas nacionales de la Pera y la Manzana los colectivos han ido más que llenos en todos sus recorridos, aun cuando desde enero cuesta un mínimo de $3 más en cada recorrido. Unamos historias, convicciones, impotencia y fuerza porque es intolerable que un estudiante que viaja desde General Roca hasta Neuquén para estudiar seguramente en alguna universidad pública pague este año $ 700 al mes en boletos de colectivo. Se dice basta porque ya muy acostumbrados nos tienen a las subas en todos lados, porque por demás debe sorprendernos pero también movernos el hecho de que la economía familiar de cada casa del Valle se ve afectada por la avaricia de los empresarios. Camila Saavedra Campos, DNI 38.233.004 Allen

Camila Saavedra Campos DNI 38.233.004 – Allen