No habrá internación en Ñireco Norte
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Salud Pública reformuló el centro para enfermos mentales proyectado en el barrio Ñireco Norte, eliminando uno de los aspectos más resistidos por los vecinos: el sector de internación para inimputables.
Los directivos del Hospital Zonal de Bariloche expusieron los pormenores del nuevo proyecto ante los concejales, que habían requerido presiones sobre la polémica iniciativa para consensuar posiciones con los vecinos disidentes, que hoy concurrirán al Deliberante.
La eliminación del sector de internación es uno de los avances introducidos en la casa de Medio Camino, rebautizada como «centro comunitario y recreativo Ñireco Norte», que funcionará como un espacio abierto a la comunidad.
Entre las actividades previstas se realizarán talleres destinados a la reinserción social de los sufrientes mentales y otros para la formación de profesionales.
El sector acondicionado para la internación de pacientes se convertirá en alojamiento para los médicos residentes que completan su formación en el nosocomio público, a los que el Estado provincial debe proveer vivienda.
El director del Hospital, Felipe De Rosas, señaló que los cambios se produjeron en el marco del proceso participativo abierto tras el rechazo registrado por el proyecto original.
«Debido a la conflictividad que ha despertado decidimos no incluir a los pacientes inimputables. Aclaramos que allí no se alojan pacientes en crisis aguda y que, como toda casa de integración, las actividades van a ser abiertas al público, al barrio» explicó el médico.
El centro de rehabilitación para enfermos mentales tendrá un coordinador responsable del proyecto, cargo que recaerá en algún licenciado en psicología de la ciudad o la región, y una decena de operadores especialmente formados par ala tarea.
«También incorporamos la posibilidad de tener algún organismo de control participativo, que integre a los vecinos en el funcionamiento del centro como ocurre con los centros de salud» anticipó De Rosas.
El médico consideró que «la única forma de desmitificar el funcionamiento de la casa de Medio Camino es trabajando; creemos que tenemos que abrir la puerta, abrir las persianas e invitar a los vecinos a ver el trabajo sobre la marcha».
La instalación de la Casa de Medio Camino en el ex-Jardín 3 generó un enérgico rechazo de los habitantes del Ñireco Norte que en los últimos días de agosto realizaron una marcha frente a las instalaciones y reclamaron la intervención de las autoridades municipales para frenar el proyecto.
La cerrada negativa de los vecinos obedecía a temores de variada índole que convergen en el estereotipo del «loco violento» que alteraría la «tranquilidad» del barrio.
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