“¡No se enoje, mi general!”

Por Redacción

Me crié en una familia peronista y, aun siendo un crítico de muchas cosas del peronismo, debo decir que en los últimos 70 años no ha salido a la escena política un movimiento que marcara tan fuertemente a toda la Argentina, en opinión de algunos para bien y de otros para mal… otros no saben ni contestan. No voy a hacer una apología sobre las bondades o las inconveniencias del peronismo, pero sí puedo dar mi opinión sobre qué era el peronismo para mi viejo y mi vieja y sus amigos de lucha en los años 60 y 70, y puedo decirlo porque en la mesa se desayunaba peronismo, se almorzaba peronismo y se cenaba peronismo. A fuerza de escuchar, ver y poder comprobar que lo que decían lo llevaban a la práctica es que al menos familiarmente puedo esbozar qué suponía una familia peronista sobre la ideología en la que ellos creían. En principio, siempre vi un acompañamiento casi militar a todas las órdenes que bajaban desde Puerta de Hierro; en casa se veían a escondidas películas que venían de España con discursos y órdenes del general que rara vez creo que se desobedecían. Cuando se dijo que “por uno de los nuestros caerán diez de ellos” se fundó el primer movimiento de resistencia armada de la JUP (Juventud Peronista) y de allí todo lo que luego se transformó en un baño de sangre por el poder y que terminó con una dictadura de las más cruentas de que se tenga memoria y un desfalco al país por parte de nuestros cipayos de uniforme que estamos pagando hasta nuestros días. Perón dijo en un discurso, allá por el 72, que lo más sagrado a cuidar eran los recursos naturales. También que había que hacerse amigo de un tal Mao, que comía arroz, porque China era el futuro a tener en cuenta. Defendió a ultranza las empresas del Estado, como Entel, Aguas, Somisa, Astilleros Río Santiago, Fabricaciones Militares, Altos Hornos Zapla, Correo Argentino, Ferrocarriles Argentinos, Aerolíneas y Gas del Estado. Despotricó siempre contra la banca internacional y sus métodos para quedarse con las riquezas de los países, defendió la industria nacional y la apoyó para que creciera. Perón fue un político nacionalista y militar, con todo lo que ello implica, porque además de las virtudes que podemos ver en el peronismo tenemos que decir que los nazis encontraron un buen refugio en nuestro país en aquellas épocas –y a los que se horrorizan les digo que la banca de Estados Unidos en plena Segunda Guerra ayudaba a los nazis a sacar divisas de Alemania o llevarlas, entre ellos el abuelo de George Bush–. Ahora bien, yo pude entender que el peronismo era un partido hecho por un militar y se comportaba como en un cuartel, las órdenes casi no se discutían y luego de las luchas internas el que perdía acompañaba. Pero nunca escuché decir en mi casa que acompañaba cualquier cosa, o sea que, si acompañar a un “peronista” significaba privatizar todo lo que Perón destacaba como estratégico para el país, entonces ése no era peronista. Sin embargo, en los 90 votaron a Menem y apoyaron por dos períodos a ese gobierno, por lo que a mi entender la doctrina peronista se deshizo completamente. Hoy, con sólo darle un caramelo de vez en cuando a un pibe muerto de hambre en el Chaco se dicen peronistas y claro, comparado con los menemistas son muy buena gente aunque los pibes luego mueran de desnutrición. No puedo siquiera imaginar a mi vieja o a mi viejo admitiendo este tema como algo “normal” junto con los anteriores, pero con gran asombro veo cómo muchos funcionarios que fueron “responsables” del despojo de los 90 siguen pidiendo que se los vote, que ellos “son el cambio”. Nadie, pero nadie que haya estado con el menemismo puede decir que ese gobierno fue peronista, pero como el peronismo no pone nunca en marcha su tribunal de ética partidaria y cumplimiento de los principios y la doctrina, es que todos dicen ser lo que no son y tal vez nunca fueron. Mi vieja, hoy viva, repudia a todos estos farsantes. Mi fallecido viejo también lo hacía y sigo escuchando a sus amigos decir “son traidores a nuestro partido y nuestra doctrina”. Creo que quienes votan a los menemistas, hoy devenidos en K o en no K, deben antes decir : “¡no se enoje, mi general; no se ponga mal, doña Eva!”. Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche

Jorge L. Fernández Avello DNI 12.862.056 Bariloche