soy yo”

Redacción

Por Redacción

No me suelo enojar por un resultado adverso de la selección nacional. Al día siguiente discutimos mucho. Al próximo, renegamos un poco más. Paulatinamente el mar se calma y encaramos nuestra rutina diaria con relativa normalidad. Tiene bastante lógica: si lo pensamos bien, es fútbol.

Se gana, se pierde. La vida continúa.

Esta vez me enojé mucho, pero con nosotros, los que estamos del otro lado de la línea de cal.

¿Qué nos pasa a los argentinos? ¿Será posible que no podamos concebir otro resultado que la victoria y consideremos basura todo lo demás? La renuncia de Messi, que como tantos argentinos espero se convierta en otro amague de este genio sin igual, es el autoboicot más grande de nuestra historia deportiva: tenemos al mejor y lo sometemos a la picadora de carne del juicio popular. El otro astro fuera de serie que tuvimos, que lamentablemente padece de incontinencia verbal, resumió bien ese pensamiento maniqueo: “Ganen o no vuelvan”. Sí, quizás lo dijo en broma. Pero alimenta la hoguera en la que acomodamos a varias generaciones de excelentes jugadores, que tuvieron el descaro de no ganar.

El o la que alguna vez pateó una pelota debería saber que no hay burrada más grande que decir: “¿Cómo puede ser que fulanito le erre al arco? ¡Está todo el día con la pelotita!”. Sí, está todo el día con la pelotita. ¿Y? Eso minimiza el margen de error, no lo elimina. Todos somos falibles. Y a nadie le gusta fracasar. La próxima vez que estemos por emitir un veredicto devastador sobre nuestros representantes, sugiero que hagamos un poco de introspección.

Olvidémonos del fútbol de las estrellas. Pensemos en nuestra cotidiana realidad. Hiciste mil asados, riquísimos. El día que querés impresionar te queda crudo o lo quemás. Laburaste toda la mañana en un archivo en la compu. Apretás mal una tecla y lo borrás sin guardar. Vas a la cama con tu pareja. Todo va bien y algo no funciona, justo cuando más tenía que andar. Estudiaste todas las bolillas, sabés la materia en su totalidad. Vas a rendir y desaprobás. ¿Sos inútil? ¿Debés renunciar? ¡Si te la pasás haciendo esas cosas! ¿Cómo vas a fallar?

El deporte más extendido en nuestro país no es el fútbol. Es “criticar”. Ahí sí que ganamos todas las finales. Y si por una remota casualidad, llegamos a perder… Tranquilos: algún chivo vamos a sacrificar.

Martín Díaz Colodrero

DNI 31.255.423

Martín Díaz Colodrero

DNI 31.255.423

Neuquén


No me suelo enojar por un resultado adverso de la selección nacional. Al día siguiente discutimos mucho. Al próximo, renegamos un poco más. Paulatinamente el mar se calma y encaramos nuestra rutina diaria con relativa normalidad. Tiene bastante lógica: si lo pensamos bien, es fútbol.

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