Nonnenmacher ratificó su vigencia

Un gran triunfo en el cierre del certamen. Moreiro consiguió el subcampeonato.

Por Redacción

Fue un golpe maestro. Lo pegó uno de los mejores pilotos de la región, como es el huerguense Alberto Pérez Nonnenmacher. Resultó tan brillante su conquista en la prueba clausura del certamen anual del Gran Turismo Patagónico, que terminó relegando a un segundo plano la conquista del subcampeonato por parte del cipoleño Javier Moreiro. El «Cabezón» dio cátedra en el autódromo roquense, un escenario que en otras épocas supo de sus notables conquistas.

Pérez Nonnenmacher había mostrado el potencial de su Ford Falcon en los ensayos libres del pasado sábado y lo ratificó en la clasificación, cuando a pesar de una falla y todo logró el tercer puesto, a una veintena de centésimas del ya campeón Rodolfo Lorca.

Se convirtió en uno de los favoritos y lo ratificó en la primera serie, que fue la más rápida y le permitió largar desde el mejor lugar la última final de la temporada.

Y la categoría respondió a las expectativas que se había creado con un espectáculo de primer nivel, donde pasó de todo.

Como para certificar que debe ser el mejor largador de la categoría, Nonnenmacher movió perfecto, postergando las ganas de Rodolfo Aguirre, Lorca y Raúl Favre -ganó la segunda serie- de llegar al curvón en el primer lugar.

El momento más complicado lo vivió el «Cabezón» en el segundo tránsito por la horquilla. Es que Aguirre se jugó todo en el frenaje y ambos pilotos fueron al toque.

Fue una maniobra clave para la carrera. Aguantó Nonnenmacher y dejó en claro que estaba dispuesto a pelear con todo por la primera posición.

En la tercera vuelta entró el auto de seguridad para permitir que los auxiliares sacaran de un lugar complicado un par de autos y después otra vez a acelerar a pleno.

El «Cabezón» los madrugó a sus rivales y consiguió unos metros de ventaja que iban a resultar decisivos a la hora de definir la última carrera de la temporada.

Aguirre se desesperó por seguir al líder, hasta que su auto comenzó a perder rendimiento y también posiciones.

Fue el turno para que entrara en acción el ya campeón Lorca. Apeló a todo su manejo y a un auto rendidor, para comenzar a achicar la brecha con Nonnenmacher.

Y quién no se frotó las manos con una definición de «bandera verde». Las últimas cinco vueltas fueron un deleite de manejo, con Nonnenmacher luchando con un auto que perdió rendimiento y Lorca jugándose el resto para festejar el título con un triunfo.

En el momento supremo fue cuando el «Cabezón» tiró toda su experiencia en la pista. Aceleró donde mejor respondía su auto y cuidó en donde mejor funcionaba el de Lorca, llegando a un emotivo triunfo, que adquirió mayor significado para el huerguense por conseguirlo en el autódromo roquense, un escenario donde no ganaba desde hacía ocho años.

Fue tercero Favre, pero no le alcanzó para llegar al subcampeonato, que quedó en manos de Moreiro. Su quinto puesto le alcanzó para cumplir con el objetivo. Y no estuvo nada mal.

El público volvió a responder en el autódromo roquense

El Gran Turismo Patagónico recuperó mucho terreno en el segundo tramo de su certamen anual. Y una demostración fue su poder de convocatoria. Muchos aficionados acompañaron a la categoría en el cierre de la temporada en el autódromo roquense, a pesar del fuerte viento que acompañó durante toda la programación.

Desde temprano se vio movimiento y ya sobre la hora del inicio de la actividad se registró un importante ingreso de los aficionados, muchos de los cuales llegaron con banderas de las marcas preferidas, como Ford y Chevrolet. También tuvieron lo suyo los de Dodge.

A la hora de la final, muchos aficionados bordeaban el circuito, en especial en la zona de boxes, en el ingreso a la horquilla y en las dos tribunas del curvón.

Y en la respuesta de la gente también hizo su aporte el motociclismo de velocidad, porque se vio a muchos aficionados aplaudir a los pilotos durante las dos carreras y también observar con admiración las bondades de las poderosas máquinas en los boxes.

Si la AVGR se anima con su proyecto de organizar un certamen de verano, el público puede terminar de identificarse con el Gran Turismo Patagónico.

Precisión: Los dirigentes de la AVGR cuidaron al máximo los aspectos relacionados con la organización, a tal punto que hubo que esperar para llegar al horario fijado para la segunda carrera del motociclismo de velocidad y la final del Gran Turismo Patagónico.

Todo salió redondo y el comisario deportivo Osvaldo Ravera se encargó de felicitar a los pilotos por el comportamiento que tuvieron en pista, algo que no debería sorprender, pero que hay que destacar despues de lo que sucedió en otras pruebas.

«Hubo roces, pero de los de carrera. Así da gusto y como otras veces les llamamos la atención, esta vez los felicitamos», apuntó.

Auto en venta: Mucho antes de encarar la definición del subcampeonato del Gran Turismo Patagónico, el joven Alejandro López ya había anunciado que era su última carrera. Y cumplió.

«Hasta acá llegamos. El auto está en venta. Sólo tengo palabras de agradecimiento para mis auspiciantes y para el equipo de Alfredo Dupuy. Ahora, en mi familia todos vamos a apoyar a mi hermano, que el domingo debutará en el kárting».

En tanto, el que no deja la actividad pero se quedó sin auto es el cipoleño Javier Moreiro. Durante todo el certamen le alquiló el auto al neuquino Marcelo Castro, quien en los últimos días vendió el Ford Falcon a un piloto del TC de la Comarca.

El «Cabezón» se emocionó mucho

El paso de los años lo ablandaron a Alberto Pérez Nonnenmacher. Cuando llegó al parque cerrado traía los ojos brillosos y apenas enfrentó a un amigo se le entrecortó la voz. «Hacía mucho que no ganaba en Roca». Tomó aire y después apuntó que «correr acá es hermoso. Estoy muy feliz».

Pasado el momento de la emoción y de un interminable abrazo con Rodolfo Aguirre, uno de los que lo exigió en la primera parte de la prueba clausura del Gran Turismo Patagónico, el huerguense comentó que «no me sobró nada, se equivocan los que piensan que levanté».

Y agregó que «hasta el toque con Aguirre en la horquilla el auto funcionó de una manera. Después ya no fue lo mismo, por eso se me vino Lorca. ¿Si me pasaba? Iba a tener que arriesgar mucho, porque el ritmo de la carrera lo marcaba yo».

El «Cabezón» mostró su satisfacción por el buen cierre que tuvo la categoría, destacando que «el Gran Turismo Patagónico demostró lo que vale. Está en nosotros que siga creciendo».

Antes de enfilar para el podio se acordó de «Tito» Etchegaray, el preparador de su Ford Falcon, quien por motivos particulares se quedó en Río Colorado. «Me entregó un gran auto. Sólo renegamos un poco en la clasificación, pero después lo encontramos otra vez y rindió a la perfección».

Tan feliz como Pérez Nonnenmacher estaba el flamante campeón Rodolfo Lorca. «Ahora sí podemos festejar. Hasta ampollas en las manos me sacó el Chevrolet para poder llevarlo. Creo que salió una linda carrera».

El reginense, quien el pasado viernes festejó el título con sus amigos en Roca con una espectacular paella, comentó que «tengo doble satisfacción. Por un lado el logro personal, por el otro la forma en que la categoría cerró su certamen».

Lorca destacó que «vamos a descansar unos días y comenzaremos a planificar el futuro. En una de esas corro con un Ford Falcon».

Mientras, el cipoleño Javier Moreiro también aportó lo suyo después de lograr el subcampeonato. «Es lo primero importante que consigo en auto con techo. Hicimos «uno-dos» con el equipo de Cristian Tyszkiewiez en el certamen (también alista el Chevrolet de Lorca). Estamos muy satisfechos».


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