Nora Sarmoria, maestra de lujo en Roca
La pianista, acordeonista, cantante, y compositora vendrá a la ciudad, del 18 al 21, invitada por Fundación Cultural Patagonia para un seminario y a compartir su música con el público.
Dentro del ciclo de Seminarios y Conciertos de la Fundación Cultural Patagonia y el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), que desarrolla capacitación de excelencia para estudiantes con prestigiosos músicos, especialistas en distintos géneros e instrumentos, quienes además compartirán un concierto con el público local, la pianista, acordeonista, cantante, percusionista, arregladora, compositora, mamá y docente Nora Sarmoria estará en Roca del 18 al 21 de este mes. El cronograma incluye tres jornadas de seminario en el IUPA, con cierre, durante el última día en el Auditorio “Ciudad de las Artes”. Nacida el 22 de julio del 68 en Buenos Aires, estudió piano jazz con Edgardo Beilín; participó en giras y grabaciones, en festivales, generó “Nora Sarmoria & Grupo”; ofreció conciertos en Dinamarca, La Habana , Uruguay; Perú, París, Lyon, Letonia, Estonia, Alemania y Noruega y hasta escribió libros. “Simplemente soy una persona que va buscando. No estoy atada a moda alguna ni a especulaciones. Ni siquiera quiero gustar a los demás. Siempre ha sido mi criterio que me emocione lo que hago, me sorprenda y a partir de ahí, encuentro la vitalidad de los proyectos que encaro. Así hago con todo lo que desarrollo. La música –y unirme con los demás para hacerla– es infinita y termino siendo una parte más de la red y en relación con lo que viene de antes y con lo que vendrá. La música es extensa a pesar de uno y también por uno.”, dice a “Río Negro” –Pensar la palabra extensa, me lleva al momento de dar por concluida una obra, por grabada… Y no tocarla más. –Cada proyecto y los discos, en particular, es un proceso más relacionado con una foto, con tomar lo instantáneo, con no buscar la perfección porque no existe. Con asumirme con los errores y las fallas que haya tenido en ese momento, y los aciertos… Y rescatar la naturalidad del hecho, en ese tiempo de mi vida, y valorar la versión que hice. Si bien en mi obra existe una parte muy pautada en cuanto a melodía y armonía, hay un espacio de improvisación. Y al tocar los temas eso cada vez va a ir saliendo mejor, más cercano a la idea que tengo preconcebida. Pero no importa, el disco será el reflejo de cómo estaba entonces. Como una foto. En un compacto yo no pretendo plasmar la perfección ni la imagen final de esa música, simplemente un pasar, un transcurrir, como si fuese un segmento en una gran línea. Una parte con la que algo que vino de otro lugar, sucede. –Das clases en Buenos Aires y ahora vas a darlas en Roca. ¿Charlás con los alumnos estos temas? –La música hay que hacerla buscando un modo propio de expresión, tomando como una referencia lo que se conoce en una institución. Pero, en definitiva, el proceso y la síntesis final de todo lo que se acopió en distintos lugares y con diferentes docentes, es sólo una visión. Lo que importa es el resultado de todas las visiones que resuenan en uno, lo que cada uno tenga para decir. La lectura que se haya hecho de todo eso… Ahí está lo valioso y allí hay que apuntar con la gente joven para que encuentre su modo. Seguramente lo que yo diga ya lo dijo otro y lo dirá otro luego, pero justamente la combinación es lo que nos hace únicos. – ¿La combinación de qué elementos te hizo única? –No podría explicar qué me hace única, sí que me han influido muchas personas que no conocí y escuché y otros músicos con los que tuve el placer de tocar, que me han formado y han sido muy importantes en mi música, en lo que yo puedo expresar. Son mis maestros… El Cuchi Leguizamón, por ejemplo, o Bach… Stravinsky, Piazzolla a quien vi en vivo y me marcó muchísimo en mi adolescencia; Thelonius Monk… Y entre los compañeros de ruta, Lilián Saba, Liliana Herrero, Quique Sinesi, Marcos Cabezaz con quien hicimos cosas que me han modificado. Ahora estoy presentando ”Colibrí” con Victoria Zotalis… Es muy lindo lo que ella hace y cómo me lleva a usar la voz, también. –Antes de encontrarnos, fuiste a buscar a tu hija (Catalina, 8). Tenés momentos de mamá, de cuidado de la casa, cuáles reservás para escribir, componer? –Es al revés. Todo el tiempo estoy concentrada en tocar, componer, escribir mails. En esta ida a Roca debo haber respondido setecientos correos con cuestiones lógicas de la operatividad de dar clase para tanta gente. Voy a tocar con un ensamble de más de doce personas… Además dirijo un grupo de casi treinta músicos. Permanentemente estoy con requerimientos humanos a los cuales me tengo que abocar. El correo y Facebook están siempre abiertos para que fluya la música, para difundir cuando toco y etcéteras varias… Esto lo mecho con componer, tocar, hacer técnica, arreglar, preparar la comida. Quiebro todas las actividades yendo a buscar a mi hija, soy quien la lleva y la trae. Me ayuda muchísimo mi mamá… –Una mujer orquesta… –Una mujer ensamblada. Catalina es una nena bastante independiente. Yo me separé de su papá cuando ella tenía tres años, así que hace cinco que ya tenemos días en que no estamos juntas… Cada quince días, ella se va con su papá. Eso, quieras o no, va haciendo una rutina de por lo menos dos fines de semana al mes que no nos vemos. Yo no la extraño porque sé que con mi vieja está bárbara, ama estar con su abuela que vive pegado a esta casa. Es muy gamba y se adoran. Tengo la fortuna de contar con esa madre, de abuela, de oro. Una aliada que me hace acordar mucho a las familias orientales… En China o Japón, los abuelos crían a los chicos. Lo que me parece más natural porque en el momento de plena actividad de uno, los hijos están más afines con sus abuelos que los disfrutan, mutuamente se disfrutan. –¿Podrías describir el momento cuando aparece la idea que luego será una obra, una canción? –En horarios de la madrugada u otros, sucede el rapto de una idea que me viene de algún lugar al que siento como el éter (sonríe) y al que accedo cuando estoy en sueño o en determinado estado, o cuando tengo una emoción shockeante, buena o mala. Ocurre en ciertos temas, ese momento y después voy a buscar en el piano y en la voz… El resto, la melodía, la armonía, lo voy buscando. Hay un poco de todo. Me rapta la idea, me asalta, y después la laburo. Me sustraigo a eso buscando la unidad de todas esas piezas y lo que quiero decir con ellas. Cada instante es distinto. Lo que deseo expresar tendrá que ver con pequeñas cosas. Últimamente, me doy cuenta que cuanta más simpleza haya en lo que quiero decir, más me impacta. Hoy día me interesa la contundencia, la cosa clara, simple, concreta, más concisa posible en cuanto acordes, melodía. –Decir más con menos. –Si… Es lo más difícil en todos los aspectos de la vida, en las palabras, en los sonidos, los acordes, los arreglos… Pero, ni por las tapas pienso que estoy en la etapa de lograrlo, simplemente lo veo, que nos es poco. Estoy direccionando mi búsqueda.
“Siempre ha sido mi criterio que me emocione lo que hago, me sorprenda” dice ella.
Eduardo Rouillet eduardorouillet@gmail.com