Nuevo ministro de Dilma: ahorro y baja inflación
Levy asumió en Economía y trazó los ejes de su gestión, que apunta a reactivar el crecimiento. Rousseff busca un cambio tras su reelección y esquivar la debilidad política que la acecha.
RÍO DE JANEIRO.- El nuevo equipo económico de la presidenta Dilma Rousseff, prometió ayer un segundo gobierno con más ahorro público y drástico control inflacionario para reactivar el débil crecimiento. “Vamos a trabajar con una meta de superávit fiscal primario (ahorro para el pago de la deuda pública) de 1,2% del PBI para el 2015, en tanto que para el 2016 y 2017 esta no será menor a 2%”, dijo el futuro ministro de Hacienda, Joaquim Levy, en la conferencia de prensa de presentación del nuevo equipo económico. Levy, un economista de 53 años cercano al mercado, fue designado ayer por la presidenta Dilma Rousseff en reemplazo de Guido Mantega, que ocupaba el cargo desde 2006. “Esta meta es fundamental para reactivar el crecimiento”, agregó. El cumplimiento de este objetivo de ahorro es seguido atentamente por el mercado y por organismos multilaterales, y es tomado como una señal de confianza en la economía. La meta, que era de 3,1% del PIB, disminuyó para 1,9% en 2013 y se esperaba el mismo guarismo para el 2014. Pero hasta septiembre, el gobierno sólo ha conseguido ahorrar el equivalente al 0,61% del PIB. El Congreso debate ahora un proyecto de ley para reducir la meta de este año, fijada en el presupuesto, y descontar de ese ahorro la totalidad de lo que el gobierno gasta en su Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) así como exoneraciones tributarias. Levy fue vicepresidente de finanzas y administración del Banco Interamericano de Desarrollo y ayudó a recuperar la confianza de los inversionistas al reducir la deuda como miembro de gabinete del antecesor y mentor de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva. Para integrarse al gabinete de Rousseff, el economista apodado “Manos de Tijera’’ por ser especialista en recortar gastos, abandonará su puesto como director de los fondos de inversión y carteras del banco Bradesco, uno de los más grandes de Brasil. El gobierno también anunció que Nelson Barbosa será el nuevo ministro de Planeamiento. Al anunciar ayer el nombre de Levy, Rousseff revela un giro en la criticada conducción de la economía y busca atenuar la presión política que enfrenta a cinco semanas del inicio de su segundo mandato. Rousseff espera desviar en parte la atención de la opinión pública a las investigaciones de la Justicia sobre una red de corrupción que causó pérdidas estimadas en al menos 3.875 millones de dólares a la petrolera estatal Petrobras y que, al parecer, involucraría a importantes políticos aliados del gobierno. Las informaciones divulgadas oficialmente hasta ahora apuntan que, entre 2004 y 2012, ejecutivos de Petrobras desviaron recursos de contratos firmados por la empresa para financiar agrupaciones políticas aliadas del gobierno, entre ellas el PT. Rousseff asegura que ignoraba las irregularidades, y sostiene que apoya las investigaciones. Según los analistas, el escándalo en la empresa que es un símbolo mismo de Brasil golpea duramente al Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, y tiene potencial para reducir el margen de maniobra política de la mandataria. (AFP/DPA)