Opinión: desde Belo Horizonte hasta Lisboa, otra goleada inolvidable





El fantasma del Mineirao apareció en Lisboa. La goleada del Bayern Munich por 8 a 2 sobre Barcelona, por los cuartos de final de la Champions League, tuvo puntos de contacto con el 7 a 1 que le propinó Alemania a Brasil en el Mundial 2014.

Para los que vimos el partido fue la sensación de estar viviendo un momento histórico. Y vaya si lo fue, porque la de ayer es la peor derrota del equipo de Lionel Messi en su historia europea.

No resulta casual que tres futbolistas de la mencionada selección teutona formaran parte del duelo en la capital portuguesa seis años después: Thomas Müller, Jerome Boateng y Manuel Neuer.
El fútbol brindó ayer otro capítulo memorable, porque incluso cumpliendo la lógica no dejó de sorprender a propios y extraños.

Como nunca, la previa presentaba a Barcelona como punto. Las apuestas lo daban abajo claramente. Los argumentos que insinuaban esperanza para los blaugranas eran su capitán, su arquero y el hecho de que se trataba de 90’ minutos y no de una serie ida y vuelta.

Pero los dirigidos por Hans-Dieter Flick destrozaron a su rival desde el juego. Le anotaron ocho goles al mejor arquero del mundo, impidieron que Messi entrara en partido en la última hora de juego y al cabo del primer tiempo de un cotejo de ‘‘mata o muere’’ ya ganaban 4 a 1.

La diferencia futbolística que se plasmó en el marcador fue la misma que se vio en la cancha a lo largo del partido. Tanto en calidad individual y colectiva, disposición táctica y rigor físico, Bayern Munich ejerció dominio total y llegó al gol de todas las formas posibles.

Como todo resultado histórico, deja secuelas inmediatas. El equipo alemán carga ahora con la responsabilidad de ser el máximo candidato al título y Barcelona precisa una ''refundación'' desde todos sus estamentos.

Müller fue protagonista del 7-1 de 2014 y del 8-2 de ayer. Foto: AP

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