Lo que hay detrás de la crisis migratoria en Ceuta: geopolítica y tensiones europeas
La súbita llegada de miles de inmigrantes a nado desató una crisis humanitaria y un duro debate sobre las políticas migratorias de España y en toda Europa. ¿Fue además una presión de Marruecos por su reclamo de soberanía sobre los enclaves en África?

La llegada masiva en los últimos días de cerca de 60.000 migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta, en el norte de África, ha desencadenado una crisis migratoria y política para el Gobierno español, que además se extiende a toda la Unión Europea, donde el tema genera profundas divisiones políticas y sociales .
La situación llevó a Madrid a enviar el ejército para garantizar la seguridad en medio de la “emergencia humanitaria” que deja decenas muertos entre quienes buscaron llegar a nado.
Mientras tanto, migrantes procedentes de Marruecos también intentaron ingresar a Melilla, el otro territorio español en el norte de África, donde se enfrentaron a la policía.
El caos provocó tensión en la Unión Europea hasta el punto de que Italia y Francia endurecieron sus controles sobre las personas que llegan desde España. En medio del tumulto, Italia suspendió temporalmente su acuerdo Schengen de fronteras abiertas con España, reimponiendo controles fronterizos por aire y mar. El Ministerio del Interior declaró que la decisión equivalía a un “cierre” de las fronteras, pero expertos dijeron que era simplemente una reanudación de los controles fronterizos. El acuerdo permite a los viajeros volar entre ambos países sin presentar pasaportes. El ministro del Interior de Francia, Laurent Nunez, apuntó que Francia también reforzará los controles fronterizos con España.
La situación se produce en un momento en que el debate sobre el control de la inmigración es uno de los ejes centrales del debate político en varios países, que ha llegado incluso a permear las instituciones europeas. La polarización entre fuerzas de izquierda y ultraderecha ha generado varios desacuerdos sobre la actitud que debiera adoptar el viejo continente ante el tema. (Ver aparte)
Sin embargo, la situación también tiene varias lecturas internas, ya que en el fondo subyace la disputa no resuelta sobre los enclaves de Ceuta y Melilla, que Marruecos reclama como propios, y donde la “liberación” de sectores de la frontera podría ser una medida de presión. También fallos judiciales y las recientes medidas del gobierno de Pedro Sánchez en materia de inmigración, que según sus críticos más conservadores podrían haber tenido un “efecto llamada” para los extranjeros y redes de trata.

Lo que se sabe hasta ahora sobre esta crisis
Según Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, “las estimaciones apuntan a que en nuestra ciudad han entrado con motivo de este episodio unas 60.000 personas”. También anunció la muerte de 34 personas en una “avalancha”.
La cifra representa el 70 % de los cerca de 84.000 habitantes de este pequeño territorio de 18,5 km².
El Ministerio del Interior anunció por su parte la llegada de aproximadamente 50.000 personas a partir de la madrugada del jueves. Sin embargo, unas 25.000 habrían vuelto a Marruecos este viernes, agregó.
Según el periodista Ignacio Cembrero, especialista en política en el Magreb en su relación con España, que cita fuentes de la cúpula de la Guardia Civil, el jueves “estaban entrando al ritmo de 200 al minuto”.
Por su parte, Carlos Echeverría, el director del Observatorio de Ceuta y Melilla, evoca “una avalancha” y considera que “podemos dar credibilidad a cifras muy graves”.
Se trata en todo caso de una cifra muy superior a la de mayo de 2021, cuando en muy pocos dos días llegaron unas 12.000 personas a Ceuta, según el Observatorio.
¿Marruecos facilitó la entrada ?
Según Cembrero, desde el miércoles, las fuerzas de seguridad marroquíes “están de brazos cruzados” . “Para llegar al espigón que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos hay barreras de policías y de fuerzas auxiliares que es evidente que les han dejado pasar. Si no, esto no habría sucedido”, asegura.
Por su parte, Echeverría, aunque reconoce que el término de “invasión” es polémico, recalca que se puede aplicar a la situación actual en la que “miles de personas cruzan una frontera internacional de forma ilegal y ejercen presión sobre un vecino”.
El presidente español, Pedro Sánchez, habló de “violación y ataque a la integridad territorial”.

¿Hubo “efecto llamada”?
Según los expertos consultados por la AFP, hay varias explicaciones posibles de por qué la crisis ocurre ahora.
Una sería la sentencia del Tribunal Supremo español del pasado 8 de julio, que dictaminó que las llamadas “devoluciones en caliente” (devolver de forma inmediata a un migrante que cruza irregularmente la frontera sin abrirle un procedimiento administrativo de expulsión) no se aplican en el caso de las llegadas por mar.
Sánchez dijo que las “mafias que trafican con seres humanos” habían hecho una “lectura interesada” de esa decisión.
Según la sentencia, esta “devolución exprés” solo puede aplicarse a las personas que rebasen “los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”, pero no a quienes lo hagan por mar, como hicieron en los últimos días muchas de las personas que llegaron a Ceuta.
“Sin duda, la sentencia del 8 de julio (…) ha jugado un papel. Pero eso no explica el nivel de movilización, que es muy alto”, apunta Cembrero.
Tanto Italia como estados Unidos dijeron que la llegada masiva podría haber sido alentada por la regularización de migrantes anunciada recientemente por el gobierno socialista de Sánchez o por la perspectiva de un próximo cambio de ejecutivo menos favorable a la acogida de migrantes, hipótesis difíciles de confirmar, según los analistas. “Esta crisis en Ceuta no tiene nada que ver con la regularización de migrantes adoptada por el gobierno de España, como se está afirmando falsamente por parte de algunos”, respondió el gobierno español en un comunicado tras el anuncio de Meloni.
Arma de negociación
Echeverría asegura que “lo más importante, el telón de fondo, es ese chantaje permanente” de Marruecos.
Los analistas también apuntan que las crisis migratorias recurrentes y el supuesto laxismo de las fuerzas de seguridad marroquíes para “abrir las puertas” serían un arma de presión diplomática.
Marruecos reivindica su soberanía sobre Ceuta y Melilla desde su independencia en 1956, pero España ha rechazado de plano cualquier negociación sobre las dos ciudades. Según Cembrero, “las autoridades marroquíes han visto una oportunidad de forzar a España a negociar el futuro de esas ciudades”. Ante esta reivindicación territorial “inaceptable”, Echeverría pide “europeizar” la cuestión.
La historia
Ceuta y el territorio español de Melilla, situado a unos 400 kilómetros más al sur, se encuentran en las orillas septentrionales de la costa mediterránea, en la punta de África. Es clave para el control del estrecho de Gibraltar, que conecta el Mediterráneo con el Atlántico.
Ambas ciudades autónomas pertenecen a España y comparten las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África.
En 1415, Ceuta era uno de los principales puertos económicos y estratégicos del mundo islámico y por siglos estuvo controlada por varias dinastías bereberes y árabes. Ese mismo año fue conquistada por Portugal.
En 1580, Portugal y España se unieron en una dinastía conjunta conocida como la Unión Ibérica. Una vez disuelta en 1640, Ceuta pasó a ser parte de dominio español. Desde entonces, Ceuta alberga una población mixta de cristianos y musulmanes, así como a residentes españoles y marroquíes y trabajadores diarios que viven en relativa armonía.
Marruecos no reconoce oficialmente a Ceuta y Melilla como territorio español, y a menudo se refiere a ellas como tierras ocupadas.
La ciudad, de 85.000 habitantes, ha sido un punto de fricción en importantes crisis diplomáticas recientes entre Madrid y Rabat. Ceuta recibe a miles de trabajadores diarios que cruzan la frontera cada día desde Marruecos para ganarse la vida.
En mayo de 2021, e l gobierno marroquí eliminó sus controles fronterizos y permitió que unas 8.000 personas provenientes de Marruecos y de países subsaharianos entraran en Ceuta en apenas dos días. La medida fue interpretada por analistas como una represalia de Marruecos por la decisión de España de permitir que un líder independentista de la disputada región del Sáhara Occidental (bajo soberanía de Marruecos) recibiera tratamiento por COVID-19 en un hospital español.
Las tensiones se disiparon y la frontera se restableció solo después de que el presidente del gobierno de España cambiara la postura histórica del país sobre el Sáhara Occidental y se reuniera con el rey marroquí Mohammed VI al año siguiente.
(Con informes de las Agencias AFP/AP y propios)

La llegada masiva en los últimos días de cerca de 60.000 migrantes procedentes de Marruecos al enclave español de Ceuta, en el norte de África, ha desencadenado una crisis migratoria y política para el Gobierno español, que además se extiende a toda la Unión Europea, donde el tema genera profundas divisiones políticas y sociales .
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