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¿Sophia, la IA, será la jueza del futuro?

Creemos que la I.A., como podría ser Sofía, puede ayudarnos a reducir los plazos procesales y el acceso a la justicia, como los tiempos para dictar sentencia.

En el año 47 D.C. Seneca dijo “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”, dos mil años después no hemos podido refutar ese concepto acuñado en la justicia argentina. ¿Y por qué decimos eso?

Los procesos siguen siendo largos, con demoras que se cuentan en años, con sentencias que luego se convierten en meros títulos para colgar en cuadros. Muchas veces por el propio paso del tiempo se vuelven inejecutables, o los montos irrisorios si se compara el monto por el cual se inició y el que se determina en la sentencia, aún ganando en su totalidad. Todo es licuado por la inflación, es decir la justicia, llega tarde y deja de cumplir su fin, generando otra situación de conflicto.

Todas las personas que hemos sido usuarios de la justicia o pertenecemos de alguna forma a este servicio, hemos padecido de sentencias tardías. Y éstas extemporáneas a la mayoría de los justiciables les deja un sabor amargo con una sensación de injusticia.

A la degradación en el aspecto económico, se le suma la afectación en el aspecto psicofísico, pues la tensión y estrés se acumula a medida que pasa el tiempo, el cual es crucial en la resolución de ciertos conflictos, como lo es la obtención de una sentencia rápida, la resolución de una cuota alimentaria, o la indemnización por un despido sin causa, o cobro de alquileres.

Hoy en día los juzgados están saturados de litigios, ¿puede Sofia ayudarnos a resolver estas cuestiones? Creemos que la i.a, como podría ser Sofía, puede ayudarnos a reducir sustancialmente los plazos procesales y el acceso a la justicia, como los tiempos para dictar sentencia.

Cruzando solo el puente, en la provincia de Rio Negro, en materia de juicios ejecutivos, el poder judicial ha demostrado un gran avance acortar tiempos a través de la implementación de herramientas de inteligencia artificial, mediante su aplicación en el dictado de sentencias desarrolladas mediante el aprendizaje automático.

Ante esta propuesta, surgen cuestionamientos como ¿Sophia podría tener la capacidad de comprender la complejidad de realidades detrás del expediente, así como las cuestiones personales de cada persona que se somete al sistema judicial? Podríamos hablar de un ecosistema judicial en el cual Sophia ayudaría a los magistrados en cuestiones menores, dejándole a los jueces las cuestiones humanas de mayor complejidad. Una colaboradora eficiente y eficaz.

Ante esto a nivel internacional, el maestro de listas, Sir Geoffrey Vos (Segundo juez mayor en Inglaterra y Gáles), sugirió que a medida que el Sistema legal se va digitalizando, la inteligencia artificial podría ser usada para decidir sobre “disputas personales de menor intensidad” como son casos comerciales.

Por otro lado, Sophia puede acompañar a los jueces en el desarrollo e interpretación de la justicia a efectos de poder agilizar las cuestiones administrativas, como hoy en día la justicia Colombiana aplica a través de PretorIA, un sistema que permite la optimización en el proceso de selección, análisis y estructuración de las sentencias de tutela para revisión de la Corte Constitucional.

Es asi que creemos que Sophia puede ayudar al sistema judicial acelerando la tramitación de los procesos, dotando de precisión e imparcialidad cada caso sometido a ella y poder así determinar la decisión rápida y tal vez más justa, al llegar a tiempo, para todos. Quedarían otros interrogantes tales como la seguridad en su aplicación y protección de los datos cargados en sistema. Pero es mejor tener interrogantes y avanzar en su resolución , que nunca preguntarnos si algo podria ser mejor e intentar aplicarlo.

Como dijo alguna vez Haruki Murakami, galardonado con el Premio nobel en literatura, “Cerrar los ojos”… en este caso ante el avance inminente de la i.a en la posibilidad de aplicación para el servicio de justicia, “no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras. Sólo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y taparse los oídos no va a hacer que el tiempo se detenga”. Por eso apelo a abrir los ojos y preguntarnos Sophia, la IA, podría ser la jueza del futuro ? Y si no lo es , podría ser una gran colaboradora , de la cual hoy se están perdiendo su potencial?.

En el año 47 D.C., Seneca proclamó: “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”. Dos mil años después, este concepto persiste en la justicia argentina, y la realidad actual lo refleja con claridad. En procesos que se inician hace 3 años, las sentencias llegan tarde, y el monto original se ve afectado por la inflación o por ajustes que llegan después de lo esperado.

Este retraso no solo impacta en lo económico, sino que también deja secuelas en la salud psicofísica de quienes buscan justicia. La tensión y el estrés se acumulan a medida que el tiempo pasa, especialmente en casos cruciales como la obtención de una cuota alimentaria, una indemnización por despido injustificado o la búsqueda de justicia en casos de homicidio. La sensación de injusticia permea más allá de los números en los documentos legales.

En la actualidad, los juzgados están desbordados por litigios, y la pregunta que nos hacemos es: ¿puede Sophia ser la solución para resolver estas cuestiones menores? Creemos que sí. Sophia tiene el potencial de reducir de manera significativa los plazos procesales y mejorar el acceso a la justicia. Un ejemplo palpable se observa en la provincia de Río Negro, donde el poder judicial ha dado pasos importantes en la implementación de inteligencia artificial para agilizar los juicios ejecutivos mediante el aprendizaje automático.

Sin embargo, al considerar la propuesta de Sophia, surgen cuestionamientos sobre su capacidad para comprender la complejidad de las realidades detrás de los expedientes y las cuestiones personales de quienes participan en el sistema judicial. ¿Podría Sophia crear un ecosistema judicial donde resuelve cuestiones menores, permitiendo que los jueces se concentren en asuntos más complejos y humanos?

A nivel internacional, figuras como Sir Geoffrey Vos sugieren que la inteligencia artificial podría encargarse de “disputas personales de menor intensidad” a medida que la digitalización abraza al sistema legal. La experiencia colombiana con PretorIA, un sistema que optimiza la selección, análisis y estructuración de sentencias de tutela, demuestra cómo la tecnología puede ser una aliada en la administración de justicia.

En resumen, la pregunta persiste: ¿Puede Sophia contribuir a proporcionar una mayor seguridad jurídica? La respuesta yace en su capacidad para acelerar procesos, brindar precisión e imparcialidad en cada caso y determinar la decisión más justa para todos los involucrados. En un contexto donde la tecnología avanza rápidamente, la exploración del potencial de Sophia en la administración de justicia es esencial para forjar un sistema legal más eficiente, transparente e igualitario.

*miembro del Instituto de Derecho e Inteligencia Artificial del Colegio de Abogados y Procuradores de Neuquen dirigido por la Dra. Vanesa Ruiz.


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