Una guerra de damas

Karina Milei se concentra en el cambio electoral que facilite la reelección de su hermano: reforzó el área de comunicación para ordenar la narrativa. Ya sin disimulo, Victoria Villarruel avisó al peronismo que si hay empate en el Senado votará en contra de la ley de Tierras, al estilo Cobos. Hay planes para neutralizarla.

La visita de Kristalina Georgieva confirmó el alineamiento de la gestión de Javier Milei con el Fondo Monetario Internacional. La funcionaria -como el año pasado hizo Donald Trump días antes de la elección legislativa – dio un fuerte respaldo a la gestión libertaria y pidió acompañar el sacrificio que el plan violeta demanda. Tan entusiasmado como ella se lo vio a Luis Caputo que, en un hecho inédito, la llevó a la reunión de gabinete.

Superado el affaire Adorni y tras la fugaz felicidad que dio el Mundial de Fútbol, el presidente buscó instalar agenda enredándose otra vez con la cuestión Malvinas que parece serle ajena. Vaya que logró recuperar iniciativa. Su discurso incendiario contra el presidente brasileño Lula Da Silva -en el acto de campaña de Flavio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro que está preso acusado de intento de golpe de Estado- puso a la Argentina ante un conflicto diplomático con nuestro principal socio comercial. En Perú festejó la asunción de Keiko Fujimori y se animó a pedirle al canciller Pablo Quirno que organice una “cumbre azul” desde donde incidir en el cono sur.

Karina Milei le deja ese rol internacional y su obsesión por encapsular las funciones del Banco Central e imponer a futuro al actual presidente Santiago Bausili. La dama se concentra en el cambio electoral que facilite la reelección de su hermano. Parte de la tarea fue reforzar el área de comunicación con profesionales de vasta experiencia que busquen ordenar la nueva narrativa. Al frente de la batalla cultural vuelve a estar Santiago Caputo, aunque siempre bajo la vigilancia de la secretaria general que en vísperas de votaciones clave en el Congreso no habilita acuerdos en las provincias ni da tranquilidad a los gobernadores dialoguistas.

Siempre a prueba, Patricia Bullrich tiene difícil la gestión de la Ley de Tierras. Con varios gobernadores tomando distancia aún no garantiza los votos. Entre los aliados, desde Tucumán Osvaldo Jaldo guarda silencio mientras acaba de convocar a elecciones desdobladas para mayo; el catamarqueño Raúl Jalil aún no dio directivas a sus senadores y el misionero Hugo Passalacqua pidió votar en contra en medio de una disputa con Carlos Rovira que pierde su histórico poder en bambalinas.

Un senador que por esta vez decidió no acompañar al Gobierno ironizó sobre lo que puede ocurrir el jueves en el Senado. “Si pierden quizás algunos estén contentos” aventuró y ante la repregunta de Río Negro especuló con una caída en desgracia de la jefa del bloque libertario, que perdería puntos frente a otros posibles candidatos en Ciudad y Provincia como Diego Santilli o hasta Pablo Quirno a quien la Rosada mandó a medir después de sus reiterados gestos de imitación de los modos mileístas.

El jefe de Gabinete no para de dar señales para congraciarse con el presidente y su hermana. A sus oficios para atraer gobernadores agregó la batalla contra Victoria Villarruel, enemiga declarada del presidente y sobre todo de Karina. Ya sin disimulo la otra dama avisó al peronismo que si hay empate votará en contra de la ley de Tierras, como hizo Julio Cobos durante el gobierno de Cristina Kirchner con las retenciones al campo. Santilli le pidió la renuncia, como antes lo hizo Bullrich. Pero, tras la dura respuesta de la vice, el Ejecutivo busca correrla. Si se confirma el escenario de ajustada votación en la cámara Alta, Milei podría adelantar para el jueves un viaje al exterior y obligarla a dejar el Senado para asumir el Ejecutivo.

Cristina Kirchner opera casi de la misma manera junto a su hijo Máximo Kirchner, en su caso debilitando la candidatura de Axel Kicillof. El pedido de intervención al Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas anticipa una postulación para el 2027, al menos en el turno de las Primarias si es que las hubiera. Un escenario de altísimo riesgo que llevó al peronismo a perder provincias como San Juan cuando su entonces gobernador Sergio Uñac desafió a la Justicia postulándose para un nuevo mandato sin estar habilitado. La debilidad de su reemplazo, su propio hermano, garantizó la derrota en el 2023.


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