“Orgulloso de haber tenido un hermano tan fuerte”

Por Redacción

El 25 de marzo del 2014, a las 7:30, estaba en coma y dejó de respirar mi hermano, mi segundo papá, mi compañero, mi mano derecha, mi amigo. Él se llamaba Lucas Maximiliano Araya. Fue la persona más valiente que conocí. Él me enseñó lo que es luchar por la vida mientras otros pibes de su edad (25) desperdician la vida. Estaba sufriendo con un respirador artificial, acostado en una cama. Aunque nunca se haya quejado, pudo haber estado muriendo de dolor, pero nunca decía nada, se quedaba callado por no poner mal a mi mamá. Él me enseñó tantas cosas y vivimos tantos momentos juntos que nunca voy a olvidar. Si no fuera por él, no sé qué sería de mí. Todos los 25 de marzo lo voy a recordar con emoción, porque perdí a la persona que más cuidé y quise en esta vida. El nunca deseó que lloren y sientan lástima por él. Era un guerrero, se bancó cada inyección, dolor, internación que duraba semanas, y el dolor de una madre sabiendo que su hijo algún día iba a despedirse de todos. Ese día llegó… Su pérdida va a doler por muchos días, semanas, meses y quizás años en mi familia. Era un pibe honesto, lleno de vida y alegría. Creo que nunca lo vamos a superar, pero tampoco lo vamos a olvidar. Por lo menos él ya no sufre más, no necesita un respirador ni medicamentos para poder intentar vivir. Ahora por fin descansa. Dios tendrá un lugar en el cielo para él, y desde allá yo creo que todavía me cuida. Quiero aclarar que no me da vergüenza ni nada compartir esto. Nunca puse nada sobre mi hermano, y de eso me arrepiento, pero él se fue sabiendo que nadie lo quería tanto como yo, y cara a cara, cuando apretaba su mano estando internado en la clínica San Agustín él me miraba diciéndome “no te preocupes por mí”. Yo me siento orgulloso de haber tenido un hermano tan fuerte, tan luchador como era él. Me enseñó que en la vida todo es temporal: el sufrimiento, la alegría… Por eso cada momento que tenemos con algún ser querido hay que disfrutarlo como nunca y vivir la vida como si no hubiera un mañana, ¡aprovechen que son sanos! No malgasten la vida, ya que otros desearían hasta poder caminar por sus propios medios, como mi pobre hermano… Algún día vamos a volver a estar juntos como antes, hermano mío, con mamá, Eze y toda la gente que estuvo en tu velorio. Joaquín Tomás Calfunao, DNI 42.968.921 Neuquén

Joaquín Tomás Calfunao, DNI 42.968.921 Neuquén