¿Oscar o Grammy?

Por Redacción

Muchos quizás pensaron que la aparición de Michelle Obama se trataba de una broma de las muchas que salpicaron tres horas y 35 minutos de espectáculo que por momentos recordó más a los Grammy por sus múltiples números musicales. MacFarlane no hizo bromas sobre Michelle Obama. Fue de las pocas que se escapó. Lo “sufrieron”, entre otros, Rihanna y Chris Brown, los judíos y los actores de acento latino como los españoles Javier Bardem o Penélope Cruz: “No sabemos lo que dicen, pero no nos importa porque son muy atractivos”. La ceremonia arrancó con una algo extensa, presentación del guionista, productor, actor y director Seth MacFarlane, quien abrió la noche con un monólogo y luego dialogó con una imagen proyectada de William Shatner personificando al capitán Kirk de “Viaje a las estrellas”. El maestro de ceremonias inició la gala cantando y bailando y haciendo bailar también a Charlize Theron y a “Harry Potter” Daniel Radcliffe. Destacó la canción en la que narraba en qué películas habían mostrado los pechos las principales actrices de Hollywood. Shirley Bassey cantó “Goldfinger” en el homenaje a los 50 años de la saga del espía James Bond, y para celebrarlo, la británica Adele ganó el Oscar por la canción de la última entrega, “007: Operación Skyfall”, que también interpretó en directo. El reparto completo de “Los miserables” cantó en el homenaje a los musicales, en el que Catherine Zeta-Jones revivió uno de los temas de “Chicago”. Y Barbra Streisand rindió tributo al músico Marvin Hamlisch reapareciendo y cantando la emotiva “Memories”, luego de que las imágenes recordaran a los miembros de la industria cinematográfica que fallecieron este año. Mucha música para hacer amena una gala en la que los premiados tenían 45 segundos para los agradecimientos. En más de un caso hasta se disparó la famosa melodía de “Tiburón” para apremiar a los galardonados a que abandonaran pronto el escenario, aunque a Quentin Tarantino lo apuraron con la de “Lo que el viento se llevó”. MacFarlane, que por medirse demasiado terminó siendo un presentador insulso, y Kristin Chenoweth, cerraron la fiesta con un tema dedicado a los perdedores en los Oscar, que algunos no quisieron escuchar y abandonaron la sala. (Agencias).


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