Otro golpe a una institución con imagen en baja
Análisis
MADRID (AP).- La imputación de la infanta Cristina por el escándalo de corrupción marca un punto de inflexión para la corona, a la que tradicionalmente se creía a salvo de cualquier responsabilidad judicial. Es la primera vez que un familiar directo de Juan Carlos y Sofía es imputado judicialmente. Cristina, la mediana de los tres hijos de los reyes, es la séptima en la línea de sucesión al trono español y el caso supone un nuevo golpe a la imagen de la monarquía, muy deteriorada en el último año. El cerco judicial se había estrechado mucho sobre la infanta Cristina en los últimos meses. Su secretario personal Carlos García Revenga fue imputado y ya testificó ante el juez Castro el pasado 23 de febrero. El fiscal explicó que no imputar a la infanta cerraría en falso la investigación y rompería la máxima de que la “justicia es igual para todos’’. Al igual que su mujer, Urdangarín, de 45 años, está imputado y bajo investigación, pero no ha sido arrestado ni ha pisado la cárcel y todavía no ha sido acusado formalmente de delito alguno. Ex deportista profesional de balonmano, doble medallista olímpico, presentado en el pasado como el marido perfecto, Urdangarín es ahora el enemigo público número uno. Está apartado de los actos oficiales y no aparece en el sitio web oficial. La imagen del próximo 27 de abril con la hija de los reyes entrando en un tribunal de justicia como imputada se suma a episodios como el polémico safari de Juan Carlos para cazar elefantes en África el año pasado y sus supuestas infidelidades, que han minado la credibilidad de la monarquía en un país en crisis económica y con un desempleo de 26%. Según un sondeo de enero, el apoyo a la monarquía, aunque mayoritario, cayó “a un mínimo histórico del 54%”. Pero ni los socialistas españoles ni ningún otro partido político nacional se ha pronunciado aún a favor de la salida del monarca. Tampoco existe un gran movimiento republicano. Juan Carlos es una persona aún carismática y con prestigio. La sociedad todavía le agradece la forma en la que pilotó la transición a la democracia tras la muerte de Francisco Franco en 1975 y su papel en defensa del Estado tras la intentona golpista del 23 de febrero de 1981.