“Otros feriados… otras realidades”

Por Redacción

Don Otto está sentado a las puertas de su negocio. Ya el reloj marca las 10 de la mañana y las calles del pueblo donde vivo están desoladas (peladas como decimos nosotros), pero también los comercios, y ése es un síntoma muy grave para la economía. Me comenta con angustia que “esto hace mucho tiempo no lo vivíamos”. Otro fin de semana largo entre el 1 y 4 de marzo por los carnavales y la gran mayoría del pueblo argentino vive de lo que produce, vendiendo día tras día con mucho sacrificio y a veces sin lograrlo, y otro sector trabajando para el Estado, asegurando de esa manera el cobro mensual de su salario, pero de ninguna manera significa que con ello tenga satisfechas sus necesidades. Los que hoy vivimos “al día”, y sin temor a equivocarme creo somos la mayoría, obviamente aguardamos la fecha de cobro para “pagar cuentas” y lo poco que sobra guardarlo, pues la bicicleta con la tarjeta de crédito nos está destruyendo y tratamos de que la sorpresa cuando llega el resumen sea menos traumática. Como ejemplo, por un gasto de 118 pesos a pagar en dos cuotas, en un supermercado, me cobraron 168 pesos y calladito la boca… sin chistar. Hay países donde la inflación se encuentra controlada por debajo del 10% anual, otros con índices medios que no superan el 20% al año y países en los que el crecimiento sostenido de precios ha superado el 100% anual. Cuando la variación de los precios alcanza el 50% mensual se la denomina hiperinflación. Si bien es cierto que nosotros estamos entre los de mayor inflación junto con Venezuela, aún no hemos llegado a la hiperinflación, pero teniendo en cuenta que quien mide esos parámetros es el Indec y habida cuenta de la desconfianza que generan sus números por la mentira permanente, nos quedan grandes dudas. Ahora bien, si tenemos todo para parecernos a Canadá, Australia, Nueva Zelanda… ¿por qué nos empeñamos en ser como Venezuela, Bolivia, Ghana o cualquier país con esas tristes realidades? Por un kilogramo de yerba y uno de puchero hoy se paga casi como un par de zapatos hace 10 años. Una colita de cuadril, $107 pesos… Sí leyó bien, como para entender entonces y darnos cuenta de que con todo este desastre económico no estamos como para “fin de semana largo” porque después va a suceder lo mismo que todos los años, la gente se gasta lo poco que tiene en cuatro días y queda mirando el cielo el resto del mes. Cuando un gobierno acarrea una pesada deuda, interna (entre ella la deuda con los jubilados) y externa, cada vez resultará más complicado conseguir financiamiento genuino… Cuando las fuentes de crédito se agotan y los déficits son persistentes, los gobiernos suelen recurrir a la impresión de moneda como último instrumento para financiar sus gastos (Boudou mediante con la maquinita y Kicillof con la soberbia). La emisión no genuina, es decir un incremento en la oferta de dinero no acompañado de un aumento en la demanda de moneda, genera un alza en los precios. El otro día un genio de los que gobiernan dijo por tevé muy orgulloso que se otorgaron en un año 9.500.000 planes sociales y eso demuestra que la gente está mejor que en el 2001. Digo: Dios mío, siempre tendremos que vivir escuchando como ejemplo el 2001, después de que esta gente que gobierna hace 10 años, hoy en la persona de la señora Fernández, no supo, no pudo o no se le antojó cambiar el rumbo del país y le dio prioridad a la ideología por sobre el bienestar de su pueblo. Cada día hay más carritos con caballos en las calles de cualquier ciudad o pueblo (y está prohibido por la ley). Cada día menos niños terminan la primaria (los que finalizan pasan de grado por decreto) y menos la secundaria, y cada día hay más hipocresía en gobernantes y seguidores que defienden lo que llaman “modelo” como si fuera el “maná” que cae del cielo para que nadie pase necesidades. Hoy a la mañana de casualidad pasé por una oficina de la Anses y, a pesar de ser éste un pueblo pequeño, había más de cien muchachitos haciendo cola para tramitar el ya famoso “Progresar” y la pregunta que me llegó a la mente fue ¿para qué quieren el plan si ni estudian ni trabajan… o acaso ¿ahora van a estudiar y trabajar con el “Progresar”? El día que les estalle la verdad en la cara será tarde y, como siempre, caerá todo el peso de la angustia y el dolor sobre los mismos pobres que hoy por una dádiva son arrastrados para tener un “voto cautivo”, mientras tanto muchos gobernantes con su lujosa y mentirosa vida de derroches mostrando aquello que no fueron, no son y mucho menos serán, tienen siempre preparadas sus valijas, sus dólares en algún paraíso fiscal y algún político amigo en el exterior que los acune cuando deban comenzar su largo sueño, hasta despertar de la mentira. Ese día le rogarán a Dios volver a ser “Cachito” o “Laurita”, el pibe y la piba del barrio que saludaban todos. Ricardo Bustos DNI 7.788.556 – Capioví Misiones

Ricardo Bustos DNI 7.788.556 – Capioví Misiones