Padre e hijo procesados por la cocaína hallada en Cervantes

El campo se encuentra al norte del barrio Puente Cero, en el límite entre Roca y Cervantes. Foto Gentileza.

El campo se encuentra al norte del barrio Puente Cero, en el límite entre Roca y Cervantes. Foto Gentileza.

Eduardo Fernández (61) y su hijo Jhonatan (31) fueron procesados -con prisión preventiva- y les trabaron embargo por un millón de pesos, luego de que el Juez Federal de Bariloche encontrara pruebas relevantes de su participación en el acopio de 25 kilos de cocaína, en un campo ubicado en barrio Puente Cero, en Cervantes.

La medida, que deja sumamente complicada la situación procesal de los dos integrantes de la familia Fernández -quienes se encuentran detenidos en la Colonia Penal U-5- se conoció la semana pasada y dejó entrever una fina trama para trasladar la droga hacia la ciudad de San Carlos de Bariloche. Justamente allí se inició la investigación que tenía como nexos a personas de Neuquén y Cervantes.

Las diligencias llevaban varios meses y según el auto de procesamiento, los 25,195 kilos de cocaína habían sido escondidos en el campo El Recuperado, propiedad de Fernández, el 26 de marzo.

Allí, distribuidos en tres contenedores de 20 litros, la cocaína había sido cuidadosamente cubierta con bolsas de arpillera y también se le había colocado una cobertura de grasa, de manera tal de que no sea rastreada por los perros en los operativos que se realizan en las rutas.

El juez subrogante de Bariloche, Gustavo Zapata, entendió que hay sobrados elementos para imputarlos por el delito de “tráfico de estupefacientes bajo la modalidad de almacenamiento (art. 5 ) de la ley 23.737, agravado por la intervención de tres o más personas de manera organizada (art 11) del que deben responder en calidad de coautores.

Es que en las escuchas, Eduardo Fernández revela la participación de su hijo y además Jhonatan residía en el mismo establecimiento, por lo que el magistrado entendió que tenía conocimiento de lo que estaba sucediendo.

Incluso, en la misma habitación del padre, los efectivos de la policía lograron hallar otro ladrillo de cocaína por lo que el ingreso de la droga al entorno familiar no era un tema ajeno.

La investigación que había sido ordenada por la fiscal federal de Bariloche, Sylvia Little en el 2020, tuvo la participación no sólo del personal de la Delegación de Toxicomanía de Bariloche y de Roca sino también de Gendarmería Nacional que tuvo a su cargo la logística para seguir en tiempo real el movimiento de los sospechosos

Pena

6
años la pena mínima que establece el CPP para este delito. La máxima es de 20 años

“Chivas seguras”


Esa fue una de las frases que aparece en las escuchas telefónicas entre uno de los investigados de apellido Marengo y Eduardo Fernández. Allí, y en códigos, el propietario del campo le indicaba que la droga ya se encontraba enterrada bajo tierra y a resguardo de la mirada de cualquier curioso.

Finalmente, el día que la policía ingresó al campo encontró al padre y a su hijo saliendo del predio. En la misma investigación se detalla que Eduardo inmediatamente se puso a disposición de personal policial y brindó los detalles de dónde se encontraba el cargamento.

Por el delito que se los acusa, padre e hijo podrían ser condenados a una pena que va desde los 6 a los 20 años de prisión. A cada uno de ellos, el juez le trabó un embargo de 500.000 pesos.

La medida también recayó sobre Hugo Elgueta y Erardo Madiana por el delito de tráfico de estupefacientes, eran los encargados de transportar la droga a Neuquén. También imputaron -sin prisión preventiva- a Juan Carlos Sánchez .


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