Palabra de la autora

Por Redacción

Martín Heer

“Tengo un enorme respeto por el derecho que tienen los militantes de los años setenta de ‘mantener una zona de nostalgia’ en torno a ideales de aquella época, tal como dice Horacio González –director de la Biblioteca Nacional–, y rescato la actitud que propone: ‘Y al mismo tiempo interrogo’”. “Estoy convencida de que sostener en el presente la memoria heroica para satisfacer las frustraciones del pasado, no es una buena respuesta a las demandas del presente ni a la mirada sobre el porvenir. Porque pienso en las generaciones presentes, que cada vez necesitan más herramientas que les tornen menos difícil la construcción de su futuro, coincido con Héctor Leis (NdeR: exmiembro de Montoneros, autor de “Un testamento de los años 70. Terrorismo, política y verdad en la Argentina”) cuando habla de ellas: ‘Aun sin ser responsables por los acontecimientos de la reciente historia argentina continúan siendo castigadas con la ignorancia de su verdadero sentido, impidiéndoles así parar el yira-yira del karma nacional’”. “Indagar en la historia de los años sesenta y setenta de nuestro país nos remite a hablar sin tapujos de los miles de jóvenes que, desde el Cordobazo en adelante, fueron radicalizando sus reclamos y acciones hasta llegar a la lucha armada. Nos obliga a destacar la entrega generosa de buena parte de esa juventud idealista que se asumió en la violencia sin medir las consecuencias que padecerían ella misma y la sociedad a la que aspiraba transformar; pero también a examinar los errores cometidos y las consecuencias de desdeñar los valores de la democracia y los derechos humanos, invocados recién bajo la tortura”. (Tramos del libro “Eran humanos, no héroes. Crítica de la violencia política de los 70”, de Graciela Fernández Meijide; Edt. Sudamericana, Bs. As., 2013)


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