“¿Paro o extorsión?”
Desde los años 90 la política fue que unos pocos empresarios ligados directa e indirectamente al transporte automotor fueran delineando empresas que bajo diferentes nombres explotaran rutas casi en forma monopólica. Empresarios de los que muy poco se sabe pero que con suma habilidad se fueron quedando en forma legal en algunos casos, y no tanto en su mayoría, con empresas que tenían problemas económicos, con el visto bueno de varios exministros que hoy deberían de rendir cuentas a la Justicia (en especial uno de ellos, al que le gusta vacacionar en Brasil). De esa manera manejan casi a su voluntad los diferentes ramales, combinándolos, logrando una rentabilidad asombrosa. Hay tarifas que llegan a emparejar a las aéreas. Tan mal les va que en algunos casos han logrado ampliar sus inversiones: transporte de cargas en todos sus rubros, cargas congeladas, transporte de automóviles, encomiendas, reparto, combustible, construcción y explotación de terminales, preparación de comidas, explotaciones turísticas , hotelería, centros, transporte receptivo, estudiantil, empresas aéreas regionales y hasta una extranjera del Paraguay. Si bien los subsidios en un comienzo fueron necesarios para poder sostener el sistema, no menos cierto es que en la actualidad no deberían de tenerlos. Salvo casos muy puntuales. En este paro en particular me llamó mucho la atención lo expresado en este matutino del sábado 4, página 5, que dice textualmente: “Fernández-UTA: Fernández reiteró la necesidad de una nueva reunión y estimó que para resolver el problema ‘ a lo mejor’ desde el gobierno ‘tendrían que poner un subsidio, porque hay muchos costos” (sic). El referente de UTA, ¿es delegado gremial o empresario? (desafortunada expresión). A eso el ministro Randazzo les contesto con acierto que se olviden de los subsidios. Traten de ser más eficientes, yo agregaría modestamente: deben dedicarse exclusivamente a explotar eficientemente un servicio público de pasajero. El gobierno tendría que estudiar definitivamente el permitir que nuevos empresarios (muchos de ellos del interior) se aglutinen, formen cooperativas y compitan en forma ordenada. Claro que para que ocurra hay que abaratar y facilitar el crédito y poder adquirir los vehículos sin pasar por el interrogatorio típico de “¿de qué empresa sos y qué ruta van a explotar?”… al menos así pasaba hace unos años atrás. Por lo visto esto más que un paro para mí es una apretada. Los muchachos son insaciables, quieren más subsidios que una vez otorgados… ¿los comparten? No se dan cuenta de que en el medio toman de rehenes a los pasajeros, que son en definitiva los que terminan pagando y sosteniendo el sistema. Claudio G. Alonso DNI 13.714.496 Bariloche
Claudio G. Alonso DNI 13.714.496 Bariloche