Pasado, presente y futuro de las batallas de gallos en Argentina

El periodista Juan Ortelli, uno de los principales divulgadores de la cultura urbana en Argentina, hace un repaso de la historia de estas convocatorias raperas, desde sus inicios en las plazas hasta las multitudinarias convocatorias de los últimos tiempos.

El periodista Juan Ortelli, uno de los que más sabe de cultura urbana en Argentina, consideró que las batallas entre raperos “cortan más tickets que algunos artistas de trap” aunque señaló que la movida de la música urbana “puso patas para arriba la industria y cambió los nombres de lo que era el star system argentino”.
Ex director de la revista Rolling Stone, Ortelli se encuentra trabajando en “Réplica”, libro que saldrá a la venta en marzo de 2020, que documenta, analiza y explica de dónde surgieron las batallas y cómo se desarrolló este fenómeno social.


¿Cuál fue el primer antecedente local en cuanto a riñas de gallos? Ortelli viaja en el tiempo hasta fines de los 90, principios de los 2000 para dar cuenta de las las batallas más callejeras, de las cuales se desprendió un primer torneo que ganó Mustafá Yoda. Esas fueron las primeras batallas nacionales. “Después llegó Red Bull un poco empujado por el fenómeno de ‘8 Miles’, la película de Eminem. Crearon su torneo, eso le dio bastante repercusión, hizo que se generara una primera prehistoria de la cuestión”, afirma Ortelli.


Entre 2009 y 2013 aparece la batalla que hacía DToke en Carapachay y El Quinto Escalón. “Aparece primero el Hullabalooza, que es esa batalla que hacía DToke. DToke lo que hizo fue clave, que fue tomar el marco de los torneos de fútbol y llevarlo a las batallas. Hullabalooza lo que tenía importante era que subían los videos y decían ‘cuartos de final’ y ‘semifinal’, entonces vos seguías el torneo. Él lo que hacía era que fuera un torneo anual, entonces se aseguraba que los competidores siguieran viniendo y había una tabla. Inventó eso, que fue lo que tomó El Quinto Escalón cuando apareció en 2012/2013 y que llegó a la Capital, pero eso se creó con el Hullabalooza”, repasa el periodista.
Lo que siguió fue una sucesión de batallas, de lsa cuales la más importante fue la que enfrentó a DToke con el chileno Stigma en la final de Red Bull de Buenos Aires. “Fue muy importante”, destaca Ortelli. “Como que marcó un antes y un después porque también fue la primera vez que se hacía un evento masivo de hip hop en Argentina. Y era un evento de batallas, no de bandas ni de música sino de batallas de rap. Demostraron que eso podía cortar tickets, entonces los productores cuando hay tickets huelen sangre y listo”.

Juan Ortelli, ex director de Rolling Stone, es jurado de la reciente Frestyle Master Series (FMS).


¿Cuál fue la influencia del trap? Para Ortelli se trata de un fenómeno posterior a las batallas. “De hecho, el trap se pega o se vuelve masivo gracias a competidores que empiezan a hacer esa música, competidores que ya tenían un fan base de las batallas que le dieron click a esos videos para que lograran subir un par de escalones. Pero yo creo que con la deportivización de la cuestión gano en masividad”.
Acerca de lo argentino en los estilos urbanos tales como el g funk, el rap old school de Nueva York, Ortelli asegura que hay una traducción y puede comprobarse en el sonido. “Cuando escuchás a Duki, a Ysy A o al propio Paulo Londra cuando habla en las entrevistas, no podría haber nacido en otro lugar que no fuera acá. Eso está muy en la música que están haciendo. Los pibes esos son una generación que supo muy rápidamente cuánto valía su imagen y eso fue clave. Creo que los pibes tuvieron eso que no tuvieron por ahí otras generaciones o en otros géneros como el rock de estar muy despiertos, no dejarse embaucar por las compañías discográficas”.


Muchos traperos suelen decir que Paulo Londra es pop. Ortelli coincide, pero lejos de ser una crítica, lo banca: “Sí, es más pop que trap porque no me imagino a Paulo en lugares donde yo he estado de gente del rap. A mí lo que me interesa de Paulo es que sigue siendo más o menos el pibe que yo vi competir en El Quinto Escalón y decirle al compañero de al lado “estoy re solo” cuando lo bardeaban. Es encantador, talentoso, que le tocó una época que todo se alineó para que él pudiera hacer lo que hace y que la época se lo pagara, se lo compensara y que pueda poner de rodillas a un director de una discográfica que se siente absolutamente omnipotente. Eso es un montón. Pero a mí no me importa si es pop o trap”.


El sometimiento, el empresario de rodillas a los pies del artista, dio vuelta la ecuación respecto delo que ocurría en tiempos de rock. “Yo no creo que les interese estar en un sello especial”, sostiene Ortelli, y se explica: “No es lo mismo para ellos estar en un sello discográfico como lo era para un rockero de los 90, no significa lo mismo para ellos como no significa tampoco estar en una tapa de una revista. Creo que esta movida no busca la fama, buscan la guita. Ser inteligente ahora es la guita, no es la fama. La fama es una mierda y lo saben perfecto, porque fama tienen desde mucho antes de que los editores de los diarios de Argentina se enteraran que existían. Creo que los pibes la están haciendo bien, pusieron todo de patas para arriba”.


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