Pasado y presente de la crisis y nuestra pandemia
Ernesto Bilder*
Lo que pareciera vislumbrarse es que no habrá reemplazo del modo de producción capitalista, solo estarán en discusión los mayores controles estatales.
El gran interrogante que tenemos es qué pasará cuando salgamos de esta loca pandemia: ¿hacia dónde irán los cambios de la organización social y económica? El siglo XX dejó grandes acontecimientos a la historia, la revolución bolchevique de 1917, la crisis internacional de los años 30, la finalización de la segunda gran guerra y el fortalecimiento de los llamados “Estados de Bienestar”. El descomunal cambio de orientación de China que impuso Deng Xiaoping desde 1977 al largar una economía capitalista, en su “gran salto adelante” manteniendo la férrea dirección política con la modalidad de partido único. Esto permitirá un sendero de crecimiento excepcional que colocó a este inmenso país asiático entre los primeros del mundo.
El rol del Estado aparece ampliado en distintas experiencias de América Latina a lo largo de la centuria. Quizás los casos más dilatados sean el mexicano y brasileño. En el azteca, sus gobernantes por más de 70 años fueron del PRI (Partido Revolucionario Institucional), fundado en 1929, que tomara el poder hasta el 2000 siendo su dominio hegemónico. Uno de sus lemas políticos fue “Ni izquierda ni derecha, arriba y adelante”. Otro capítulo destacable fue el de Getulio Vargas en Brasil de 1930 a 1945 con posterior regreso. Otra vez se planteará mayor presencia estatal, industrialización, nacionalismo, etc. El Peronismo naciente de los cuarenta estaba en estos parámetros.
Con la caída de la Unión Soviética, la desaparición de su Bloque, desde 1989 y el debilitamiento del comunismo, nacía en este tumulto el denominado neoliberalismo. También identificado como el consenso de Washington definido por el Prof. J. Williamson y avalado por el FMI, Banco Mundial, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, entre otros. Las medidas de absolutismo del mercado que propugnaba eran evitar los grandes déficits fiscales, privatizaciones, desregulaciones, poco Estado y libre comercio, etc. Un gran seguidor de este programa fue nuestro presidente Carlos S. Menem.
La creación de un nuevo centro de poder mundial en la Europa de fin de siglo XX, con su moneda única, el euro, que parecía como un posible competidor del dólar hasta su crisis reciente con la negociada salida de Inglaterra. Los cambios del capitalismo con ciclos de prosperidad y depresión fortalecieron sistemas “mixtos” con diferentes dosis de Estados. Ya el desarrollo posterior al fin de la guerra en 1945, que introducirán reformas sociales como los de la Europa Continental y la Inglaterra Laborista. Estos organizaron programas de salud, educación y seguro de desempleo para los trabajadores. A finales del contradictorio siglo XX, Bill Clinton y Tony Blair parecían propugnar una vez más una tercera vía, preocupados por las fallas de sus liberalismos.
Lo que hoy apreciamos es que el viejo tema de la distribución de ingresos y sus inequidades vuelva a cobrar relevancia. Ya hace más de 80 años el gran J. M. Keynes afirmaba: “Los principales inconvenientes en la sociedad económica en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos”. La pandemia mostró en nuestros países los grandes sectores de pobreza, el hacinamiento y ocupaciones ilegales, las carencias de nuestros servicios de salud. Los denominados trabajadores informales y/o en negro fueron los primeros en soportar la parada de la actividad productiva.
Se han señalado tres etapas en la evolución del capitalismo, naciendo como sistema comercial con el viento del renacimiento europeo. Se transforma en industrial con las maquinarias de vapor de la Inglaterra del siglo XIX para pasar a ser también financiero a principios del XX, como bien lo demostró R. Hilferding en 1910 al destacar la fusión del capital industrial con el financiero. Luego de la crisis del 2008-2009 se ha regresado a mirar más atentamente a los bancos y sus incidencias en el proceso económico. La cuestión de la globalización, está debilitado los últimos tiempos. La apertura descontrolada no es una buena solución para nadie. Menos en épocas turbulentos.
Posvacuna recomenzará la actividad, habrá países más afectados en función de su estructura ocupacional y el nivel en la aplicación de las medidas de control durante la pandemia. Lo que pareciera vislumbrarse es que no habrá reemplazo del modo de producción capitalista, solo estarán en discusión los mayores controles estatales. Recordando que los gobiernos no tienen posibilidades de hacer milagros y no han mostrado ser poderes neutros. El dólar debilitado los últimos tiempos frente a otras divisas fuertes es dudoso que pierda su reinado. Por el momento y en la perspectiva no tiene alternativas. La rivalidad entre China y Estados Unidos continuará tomando fuerza. Las producciones vinculadas al mundo alimenticio seguirán teniendo un lugar y precios importantes, al igual que el sector informático y de alta tecnología. Otras mercancías como el petróleo no parecerían retornar a ser el oro negro. En nuestra América Latina pueden cambiar sus relaciones con la próxima elección presidencial en Estados Unidos.
Sin olvidar que en nuestro país este parate de la pandemia se suma a otros viejos problemas no resueltos, como la persistente inflación, la presión al dólar, el bajo crecimiento, el déficit fiscal crónico, deuda y marginación, en fin, un temporal a enfrentar con toda nuestra inteligencia y voluntad para que retorne la actividad con mayor equidad.
*Licenciado en Economía, exdirector del Departamento de Economía y profesor titular de la UNCo
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