Pelearse no es negocio

El trato privilegiado de Cristina a Macri inauguró un tiempo de diálogo en transición conflictiva.

Redacción

Por Redacción

Ni final de ciclo, ni pacto espurio tendiente a copiar lo que pasó en Chile, donde la progresista Michelle Bachelet (supuesta Cristina Fernández, según recitan los que siempre sospechan) volvió al poder, tras un paréntesis de 4 años, para suceder al empresario liberal Sebastián Piñera (papel que, a juicio de los desconfiados, recaería en Mauricio Macri, si las cosas fueran tan lineales). “Se trata, simplemente, de reconocer que la pelea no es negocio”, se franqueó uno de los principales estrategas del jefe de gobierno porteño, luego de que la presidente hiciera público un encuentro reservado celebrado en Olivos los primeros días de abril, que abrió las compuertas a un diálogo y entendimiento para nada habitual en una década que si bien tuvo logros, se distinguió por la confrontación permanente. En un 2014 enmarañado por la violencia en las calles, la inflación y la economía en problemas, Cristina bajó un cambio. Ostensiblemente. Se observa en las medidas para recomponer con los organismos internacionales. Y hasta lo dijo taxativamente: ya no es “vamos por más”, sino “nunca menos”, buen punto de partida para quien tome la posta a fines de 2015. “Río Negro”, estuvo en las oficinas del PRO, donde admitieron que a la presidente “algo no le gustó” (presumiblemente una filtración aparecida antes en el diario “Clarín”) y por eso sinceró las conversaciones que se traducen en acuerdos de gestión. Entre otros, se incluyen obras en la autopista Illia, el nuevo emplazamiento de la estatua de Cristóbal Colón y la aprobación del pase a jurisdicción de la Nación de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). “La mejor convivencia por arriba distendió el trato entre funcionarios por abajo”, apuntaron voceros de Jorge Capitanich y Florencio Randazzo, lo que fue ratificado por Horacio Rodríguez Larreta. “No hay más expectativas que resolver las demandas de la gente… está en nuestro ADN conversar”, aseguraron los hombres de Macri. A la vez, sostuvieron que la relación con el Frente Amplio-UNEN, se da en dos planos. Hay un convite, por ahora en el aire, para prever un escenario de segunda vuelta el año próximo, y por el otro denuncias de radicales y de Luis Juez que asocian a Mauricio con Cristina para maquiavélicamente dañar las chances del gobernador Daniel Scioli, el mejor posicionado del peronismo, mayormente reorganizado desde el viernes. Los operadores macristas toman a risa las versiones chicaneras. Contraatacan: “Fue el PRO el opositor principal y consistente durante 10 años. Ningún argentino de buena fe puede creer que pactamos con el kirchnerismo… no entramos en la lógica de sumisión o traición según la lógica del massismo. Son los cínicos más grandes porque han sido kirchneristas por 10 años”. Igual, los macristas se sienten “raros” con la nueva situación. “Se descongela la palabra, hay una cultura que se está terminando”, arriesgan. Cuando se les pregunta si no puede suceder, políticamente, lo mismo que en Chile, ironizan: “Ni Macri es Piñera, ni Cristina Bachelet. Honestamente, creemos que la gente define las elecciones, no los acuerdos de cúpula… no se le da pelota a cuatro a cinco dirigentes, por más poderosos que sean”. Hay un factor que no pasa desapercibido para nadie y es el que ha movilizado a Cristina y a Mauricio a enfrentar las suspicacias. La recomendación del papa Francisco de cuidar a la jefa del Estado y tratar de pacificar los espíritus para concretar un traspaso de mando ordenado. “Es irresponsable la pretensión de algunos por apurar los tiempos y provocar conmociones… más que nada eso se da por la interna peronista. Si queremos cambiar la cultura argentina, y en esto coincidimos con el papa, este tercer turno de Cristina debe concluir de la mejor manera posible… pasamos la hecatombe de diciembre y enero y los melones se fueron acomodando… se firmaron las paritarias… en fin, falta un año y medio y faltan asuntos por resolver…”. En el PRO hay envidia –sostienen que sana– por el grado de desarrollo de “La Cámpora”, pero apuntan que ha crecido de manera espectacular por los ingentes recursos estatales. “Nosotros también apostamos a la juventud”, desafían. Si se les consulta por la seducción de la jacobina “Lilita” Carrió (aún teniendo denunciado penalmente a Macri), responden: “no gastamos energías en eso porqué no es un tema central. Partidos y organizaciones están en crisis y con Macri se resolvió, más que nunca, ir con la propia, abiertos y atendiendo las diferentes realidades provinciales”. “No es la hora de meterse en las internas ni adelantar jugadas. El panorama es muy volátil y dinámico, lo importante es escuchar lo que dicen los ciudadanos Lo cierto es que las contradicciones afloran por doquier. En el Frente para la Victoria también las discusiones están a flor de piel. Los más racionales conceden que es el momento de atender los puntos de vista del otro y compartir espacios comunes, por más que se esté en tribunas diferentes. Parangonando, hasta se animan a proponer la vuelta del público visitante a las canchas, expulsado tras inacabables episodios de barbarie. Y sí, la patria debería ser el otro, en este largo y doloroso aprendizaje de unidad en la diversidad.

ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar


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