“Perro peligroso entre la gente en el balneario del lago Pellegrini”

Quiero contarles a la gente y a las autoridades municipales de Cinco Saltos lo sucedido en el balneario del lago Pellegrini el domingo 27 de enero. Somos nativos de la zona y decidimos ir al balneario dado que hacía muchos años que no lo hacíamos. Realmente la pasamos muy bien. La gente muy tranquila, los guardavidas muy atentos con los bañistas y controlando las embarcaciones, mercados, casas de comida, parrilla, confitería, heladería, música... todo muy lindo y completo, recomendable para concurrir en familia. Alrededor las 18:30, escuché que el “profe” (así decía en la espalda de su musculosa verde flúor) aún bailaba alegremente con música de fondo y su peluca violeta y los bañistas lo seguían muy animados. La playa estaba llena de perros de todo tipo (no de razas peligrosas), pero todos con su correa y controlados por sus dueños (excepto un par de mestizos que buscaban comida pero que no representaban ningún peligro). En ese momento apareció al lado del escenario, donde aún bailaba el “profe”, un muchacho con un dogo argentino muy grande, aun un poco flaco de –fácil– unos 60 kilos. Su cabeza y colmillos eran ¡enormes! y cuando le ladraba desde unos tres metros a un caniche blanco éste se sobresaltaba y su dueño lo controlaba a los tirones con la correa, una gruesa soga verde enroscada en su mano con apenas 30 centímetros de movilidad (lo cual da señas de que el perro debe ser agresivo). Para colmo tenía puesto un collar, también verde, grueso y de algodón pero común, ni siquiera de ahorque, y encima le quedaba supergrande.... creo que podía escapársele la cabeza tranquilamente. ¡De bozal ni hablar! Había mucha gente en la playa y las personas que lo vieron llegar, más las que nos encontrábamos a escasos cuatro metros y otras que estaban a menos de dos, nos sentimos sumamente incómodos y se lo hicimos saber con las miradas. Obviamente se dio cuenta. Cerca de las 20, a uno de los bañeros municipales que pasaban lo llamé y le dije que por favor interviniera. Se volvió unos metros a los otros bañistas, hablaron algo y ya yéndose me dijo: “Ahora resuelvo tu problema”. El dueño estuvo con su perro hasta las 20, tomando cerveza, horario en que se fue porque, me pareció, un hombre de aspecto común le habló de forma seria. Si esa persona que le habló fue alguna autoridad, la felicito (aunque tardaron mucho). ¿Por qué el dueño ha sido tan irresponsable? ¿Por qué los bañistas no lo sacaron? Marcelo Fernández, DNI 21.952.618 Cinco Saltos

Marcelo Fernández, DNI 21.952.618 Cinco Saltos


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