Pobres no dejan de amenazarse con armas atómicas por Cachemira

Aumentan los esfuerzos de Occidente para evitar una guerra entre la India y Pakistán. Consideran que un posible enfrentamiento conduciría a una catástrofe nuclear.

Redacción

Por Redacción

De sólo pensar que India y Pakistán puedan mantener la primera guerra atómica por el territorio de Cachemira, que lleva más de medio siglo de conflicto, se siente un escalofrío.

Si bien los analistas dan poco crédito a esta posibilidad, la escalada de tensiones de las últimas semanas, con intercambio de disparos en la llamada Línea de Control de Cachemira, hace temer que se libre una guerra que acabaría con la vida de millones de personas.

Ninguno de estos dos empobrecidos países, miembros del selecto club atómico, posee un mecanismo de salvaguardas para evitar un eventual error nuclear, tal como existía durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia.

En India, el botón nuclear sólo puede ser activado por el primer ministro, Atal Behari Vajpayee, pero del lado paquistaní existe una cadena de mando militar, tal como quedó demostrado durante la crisis de Kargil, en 1999.

El presidente estadounidense, George W. Bush, comprendió esta semana la gravedad de la situación en Asia central, luego de que un ataque contra un campamento del Ejército indio en la parte de Cachemira matara a más de 30 personas, a mediados de mayo.

Por eso, Bush ordenó a su ministro de Defensa, Ronald Rumsfeld, que visite esta semana ambos países con el fin de desactivar la tensión entre estos dos viejos enemigos, ninguno de los cuales acepta que Jammu y Cachemira, cuya población es de mayoría musulmana, se convierta en un país independiente. Ayer mismo, Bush reconoció que las amenazas nucleares son mas ciertas que nunca.

Según el semanario británico The Economist, lo que es más alarmante es que está creciendo la evidencia de que miembros de Al Qaeda, desplazados desde Afganistán hacia Pakistán, estuvieron involucrados en esos ataques, entre ellos el asesinato el dirigente moderado Abadel Ghani Lone, en la parte india de Cachemira, el pasado 21 de mayo.

Se cree que los remanentes de Al Qaeda no sólo se esconden en áreas tribales del noroeste de Pakistán, sino también en muchas de las más importantes ciudades paquistaníes, donde el potencial daño que puedan ocasionar -si es que tienen vínculos con grupos militantes locales- es inmenso, dijo el semanario.

Bush, quien se muestra agradecido por la colaboración dada por el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, en la guerra contra Afganistán, pidió sin embargo al general paquistaní que adopte fuertes medidas contra la infiltración de guerrilleros separatistas en territorio indio.

Mientras Bush formulaba este pedido, Musharraf retiraba las tropas que había estacionado en la frontera con Afganistán para prevenir la posible infiltración de miembros de Al Qaeda en su territorio, y las destinaba al lado indio de Cachemira.

Y en vez de poner paños fríos para aliviar la situación, Musharraf ordenó esta semana realizar tres pruebas con misiles capaces de transportar cargas nucleares.

Hay algunos analistas que opinan que el presidente paquistaní adoptó una actitud belicosa contra su acérrimo enemigo con el fin de satisfacer las críticas internas por su actitud de alinearse con Estados Unidos durante la guerra contra Afganistán.

«La guerra no es inevitable»

«La situación es peligrosa, pero la guerra no es inevitable», dijo el secretario de Relaciones Exteriores británico, Jack Straw, luego de visitar esta semana a los líderes de ambos países. La posibilidad de una guerra atómica no sólo sería catastrófica para India y Paquistán, sino que afectaría a otras naciones de la región.

Según un informe realizado por investigadores estadounidenses y asiáticos de la Universidad estadounidense de Princeton, si las bombas atómicas estallaran sobre la tierra y no en el aire, el polvo radioactivo podría causar víctimas mortales a cientos de kilómetros de distancia.

Aunque no existen datos precisos sobre el poderío de India y Paquistán, el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, citado por el servicio mundial de la BBC, calcula que Nueva Delhi tiene un arsenal de hasta 40 armas nucleares, la mitad que Islamabad.

Pero según la revista especializada en defensa Jane, Paquistán cuenta con 150 ojivas e India 250. Mientras tanto el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional de Washington, sugiere que India tiene 65 ojivas y Paquistán 40. Fuentes de inteligencia estadounidenses revelaron que en el primer día de un ataque nuclear morirían 12 millones de personas.


De sólo pensar que India y Pakistán puedan mantener la primera guerra atómica por el territorio de Cachemira, que lleva más de medio siglo de conflicto, se siente un escalofrío.

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