Poco respaldo para las aspiraciones electorales de Evo Morales
GUSTAVO CHOPITEA (*)
La popularidad de Evo Morales está en baja pronunciada. Así lo revela una nueva encuesta de Ipsos Apoyo Opinión, que concluye en que sus aspiraciones de ser reelecto por tercera vez en el 2014 apenas tienen un 34% de aprobación o respaldo entre los entrevistados en los principales centros urbanos del norte del país, esto es en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz. Morales no ha oficializado aún su candidatura, pero no oculta, para nada, sus ambiciones de poder y argumenta que como la prohibición a la doble reelección fue dispuesta por la Constitución del 2009 y su primera presidencia es anterior a ella, tendría derecho a una segunda reelección continuada bajo la nueva carta magna. En todas partes se cuecen habas, queda visto. Para fortalecer sus posibilidades Morales ha puesto en marcha un presunto “debate jurídico” en el país en el que juristas que son partidarios de su partido, el MAS, procuran instalar, utilizando los medios de propiedad del Estado, la “legalidad” de sus aspiraciones. Por lo demás, el presidente y dirigente cocalero está constantemente “en campaña”, en cadenas radiales y televisivas, inaugurando todo lo que puede, si es necesario más de una vez. Está claro que Morales ha perdido ya mucho apoyo entre la población urbana de Bolivia, hoy decepcionada y frustrada por su administración. Ahora está perdiendo también apoyo en los sectores rurales, con excepción de aquellos que están dedicados al cultivo de la coca, que ha estado tradicionalmente, y aún está, en manos de sus connacionales: los aimaras. Tanto es así que se está enfrentando abiertamente con los guaraníes para lograr construir, con financiación brasileña, una “supercarretera” (que los guaraníes rechazan de plano porque no sólo modificaría radicalmente su hábitat, sino también su forma de vida) que cruce su territorio, en el Parue Nacional Isidoro Sécure (Tipnis), de manera de permitir así que los aimaras puedan mudarse a esas tierras e incrementar –también allí– el área dedicada a cultivar la coca y transportarla a sus lugares de venta, lo que tradicionalmente no hacen los guaraníes. Las reiteradas marchas de protesta de los guaraníes, apoyadas por cientos de estudiantes universitarios y varias veces reprimidas por la fuerza por la policía boliviana, no han logrado que Morales los escuche. Pese a esto, insisten en que no cejarán en sus esfuerzos por impedir que sus tierras sean transformadas en más superficie destinada a la coca. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional
GUSTAVO CHOPITEA (*)
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