Política y mercado
La carta destacada
Una característica del discurso oficial es su constante invocación al mercado, como referente, destinatario, objetivo y hasta como “testeador”, según el oficialista senador Federico Pinedo al expresar que “la política monetaria dependerá de la opinión del mercado que está testeando al gobierno”. Además del cogobierno que ejerce el FMI, se le reconoce al mercado un derecho de monitoreo sobre la economía argentina, una improcedente e irresponsable delegación de soberanía. En este discurso ha desaparecido la referencia a las personas, salvo para informar de nuevos aumentos de tarifas, impuestos o mercaderías, significantes de mayor deterioro de salarios y jubilaciones que este año han perdido más del 20% con relación a una inflación superior al 42% y pobreza del 27,8%. Otro dato es la ausencia de propuestas de desarrollo y crecimiento para salir del estancamiento, mejorar las paupérrimas condiciones de vida de amplios sectores sociales y posibilitar el pago de la cuantiosa deuda externa que a la fecha, entre pública y privada, asciende a 300.000 millones de dólares. Excepto que se considere desarrollo sólo a la actividad de bancos y financistas que obtienen tasas del 73% para las letras y de 43% o más para plazos fijos. Esta política tan negativa conlleva además un peligro anexo como es el fuerte deterioro de las instituciones al generar descontento e insatisfacción por parte de los ciudadanos que no ven ni la más mínima decisión por parte del Estado para protegerlos.
No menos importante es el paulatino descreimiento y desvalorización respecto a la democracia y la vida política, que posibilita el aumento de prácticas autoritarias de nefastas consecuencias y de las cuales nuestro país guarda tristes recuerdos.
Carlos Segovia, DNI 7.304.065
Carlos Segovia
DNI 7.304.065