Así es la obra del edificio de la Facultad de Lenguas en Roca: aulas propias tras años de espera

La iniciativa sumará aulas, oficinas y sanitarios propios en el predio universitario. La inversión ronda los 192 millones de pesos y prevén terminarla en un año.

La obra se encuentra en etapa inicial con nivelación de terreno en el predio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Unco. Foto: Juan Thomes.

La Facultad de Lenguas de Roca comenzó una obra largamente esperada que la acerca a uno de sus principales reclamos históricos: contar con infraestructura propia dentro del predio de la Universidad Nacional del Comahue. El proyecto contempla nuevas aulas, oficinas y baños para mejorar las condiciones de cursado y funcionamiento institucional.

Durante décadas, la unidad académica compartió espacios con otras facultades y debió adaptarse a la disponibilidad edilicia. Por eso, el inicio de los trabajos fue recibido como un paso clave por la comunidad educativa.

En diálogo con Diario RÍO NEGRO, la decana Andrea Ruth Saade recordó que existía un proyecto más amplio aprobado en 2023, aunque quedó frenado por la paralización de la obra pública nacional. Frente a ese escenario, la universidad reorientó recursos para avanzar con una primera etapa concreta.

Imagen ilustrativa. Gentileza Fale.

Es una lucha histórica. Nosotros iniciamos en 1972 cuando inició la universidad como Instituto del Profesorado y después nos convertimos en Escuela Superior de Idiomas en 1977, así que hace años que estamos luchando por el edificio propio”, expresó la decana.

Actualmente, la Facultad de Lenguas cuenta con cerca de 500 estudiantes entre las carreras de profesorado y traductorado, además de unos 140 ingresantes registrados este año.


Así será la ampliación de la Facultad de Lenguas en Roca


La construcción contempla tres aulas nuevas dentro del campus universitario. Una de ellas tendrá capacidad para alrededor de 100 estudiantes, mientras que las otras dos estarán destinadas a comisiones más reducidas para mejorar el dictado de clases.

Además de las aulas, el proyecto incluye una oficina administrativa y sanitarios propios. Esto permitirá mejorar la dinámica diaria de la facultad y reducir la dependencia de espacios compartidos con otras unidades académicas del mismo predio.

“Esto ayuda en gran parte porque es un edificio propio que nos va a dar sentido de pertenencia”, sostuvo la decana, quien destacó que la infraestructura también fortalece la identidad institucional de la facultad.

“Para nuestros estudiantes se está haciendo muy crítica la situación, están haciendo un esfuerzo muy grande por ir a cursar, por poder alquilar. Entonces es muy significativo seguir creciendo”,

Andrea Saade, decana de la Facultad de Lenguas de la UNCo.

Sin embargo, aclaró que la demanda seguirá siendo importante. “Con la cantidad de estudiantes y demás no nos alcanzan estas tres aulas”, señaló al remarcar que todavía será necesario continuar utilizando sectores comunes del campus.

La nueva infraestructura también abrirá posibilidades para jornadas, congresos, proyectos de investigación y actividades de extensión. Actualmente, muchas de esas propuestas dependen de conseguir disponibilidad horaria en otros espacios universitarios.


Etapas de la obra histórica de la Facultad de Lenguas de la UNCo


El proyecto fue planificado en dos etapas para facilitar su ejecución. Primero se avanzará con la estructura general y luego con las terminaciones interiores, instalaciones y acondicionamiento final de los distintos ambientes previstos. Además, el diseño contempla una proyección futura para seguir creciendo dentro del mismo predio.

“Se va a dejar preparado para una posible construcción hacia arriba, eventualmente más adelante”, explicó la decana Saare al remarcar que la obra no se limita solo a esta primera etapa y prevé futuras ampliaciones.

Imagen ilustrativa. Gentileza Fale.

La inversión total prevista asciende a unos 192 millones de pesos y será afrontada con fondos institucionales que la universidad reordenó para destinarlos a infraestructura urgente en sedes que aún no cuentan con edificio propio, por ejemplo en Roca, Allen y Regina.

“En la universidad recibimos financiamiento de un canon del Banco Credicoop y otros fondos que tenía la universidad de otras obras. Son remanentes que no se utilizaron y después no se pudieron utilizar porque los costos se elevaron mucho”, precisó Saare al detallar el origen de los recursos.

En cuanto al contexto universitario, la decana destacó el esfuerzo institucional para sostener obras y crecimiento pese a las dificultades presupuestarias, salariales y sociales que atraviesa el sistema público nacional.


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