Giro: La Libertad Avanza ahora busca restituir la Ley de Tierras y lograría blindar el DNU 70
El oficialismo y aliados firmaron dictamen para derogar el artículo del decreto que liberaba la venta y, paralelamente, reponer la norma. De esa forma, ayudaron a desactivar la sesión opositora de este jueves. Chicanas opositoras por el viraje libertario.
En un nuevo gesto de contorsionismo para evitar una derrota, La Libertad Avanza firmó dictamen de mayoría para restituir la Ley de Tierras y desactivar la sesión opositora citada para este jueves con el objetivo de voltear todo el DNU 70/23. La convocatoria, que ya había quedado debilitada con el último fallo de la Corte Suprema de Justicia, corre peligro de fracasar porque faltarían unos siete diputados para el quórum.
La Libertad Avanza busca restituir la Ley de Tierras
En un plenario de Asuntos Constitucionales y Legislación General, los libertarios y aliados del PRO y la UCR dictaminaron con 34 firmas el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada (que tiene media sanción del Senado) y agregaron dos artículos: uno para restituir la “plena vigencia” de la Ley de Tierras (26.737) y otro para “dejar sin efecto” el artículo 154 del DNU 70, que derogaba esa misma norma.
Para que la “pirueta” del oficialismo no quedara en total evidencia, fue un diputado radical, Diógenes González, quien anunció la propuesta de “derogación de la derogación”. “Que la Ley de Tierras recobre vigencia por ley. Esperemos que el Senado tome estas modificaciones y lo convierta en ley”, manifestó el correntino.
El dictamen pasó a votación para el próximo 21 de octubre en la Cámara de Diputados y, si se aprueba, volverá al Senado con los nuevos agregados. Si se aceptan, volverá a regir el tope del 15% de la superficie nacional para la venta de tierras a foráneos. Todo lo contrario a lo que pretendía el Gobierno originalmente, que era eliminar todos los límites.
En Unión por la Patria recibieron la maniobra con zozobra. “Vuelve la ley del peronismo. Es casi una comedia”, chicaneó el massista Diego Giuliano al recordar que la Ley de Tierras data de la gestión de Cristina Kirchner. “¡Qué manotazo de ahogado que pegaron! Tuvieron que desempolvar una media sanción del Senado que estaba cajoneada. Firman un dictamen que va en contra de lo que firmó el presidente”, ironizó la camporista Paula Penacca.
Desde la izquierda, Myriam Bregman denunció que “es una maniobra de cuarta para evitar que haya quórum en una sesión en la que intentaremos tirar abajo el nefasto DNU 70”. La legisladora advirtió que “a las maniobras de la Corte se suman las maniobras escandalosas del Gobierno, que saca y pone”.
El cordobés Juan Brügge, junto a otros representantes de Provincias Unidas y el “lilito” Maximiliano Ferraro, firmaron un dictamen alternativo. Si bien coinciden en derogar el artículo 154 del DNU y reponer la Ley de Tierras, también promovieron revisar la ventana temporal de 10 días en los que la Corte dejó a la Argentina sin regulación.
- Tambalea la sesión
La sesión convocada por la oposición para este jueves a las 14 sigue en pie, pero sin el quórum garantizado. La movida ya había quedado jaqueada por el fallo de la Corte Suprema de Justicia que repuso la Ley de Tierras el viernes pasado. Esa resolución fue un “salvataje” al Gobierno porque le restó argumentos a los gobernadores aliados para anular el decreto entero.
En el carril parlamentario, La Libertad Avanza tramó dos jugadas políticas. Por un lado, convocó a su propia sesión para el 21 de octubre e incluyó los proyectos sobre discapacidad y morosidad familiar, que también estaban en la agenda opositora. Así, intentó seducir a los dialoguistas para que asistan a esa convocatoria y no a la de este jueves.
Finalmente, el dictamen firmado este miércoles en comisiones fue el último recurso para darle una salida rápida a la discusión sobre tierras y dejar a salvo las demás desregulaciones del DNU (alquileres, mercado aerocomercial, abastecimiento e internet, entre otras). Para el Gobierno, la caída del decreto generaría un caos jurídico y significaría un golpe al corazón de la gestión.
Los sondeos para la sesión “anti DNU” arrojan unos 122 presentes, cuando se requieren 129. Los diputados que tienen la llave son los que responden a Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Carlos Sadir (Jujuy), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) e Ignacio Torres (Chubut). Esos mandatarios evitarían meterse en el “pantano” del DNU.
En principio, se sentarían en sus bancas 92 diputados de Unión por la Patria, 11 de Provincias Unidas (entre ellos, 5 cordobeses), 4 de Argentina Federal (Misiones), 4 del Frente de Izquierda, 3 de Elijo Catamarca, 2 de Encuentro Federal, 2 de la Coalición Cívica, 2 de un bloque del peronismo puntano, y las monobloquistas Natalia De la Sota (Córdoba) y Marcela Pagano.
Los representantes del PJ cordobés Juan Schiaretti, Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y Carolina Basualdo se aprestan a bajar al recinto, a sabiendas de que el quórum tambalea. Se suma el democristiano Juan Brügge, quien desde el primer minuto anticipó su postura a favor de rechazar el DNU. Alejandra Torres analizó ausentarse, aunque con el correr de la jornada no descartaba imitar a sus colegas.
Entre los cordobeses hay un clima de hartazgo por los vaivenes políticos del Gobierno e incumplimientos financieros para con la provincia. Además, prevén que la movilización (donde también se combinará el reclamo universitario) será multitudinaria. Por eso buscarán enviar un llamado de atención, aunque sin ser decisivos.
A diferencia de la mayoría de los cordobeses, la jefa del propio bloque Provincias Unidas, la santafesina Gisela Scaglia, no figuraba en los “poroteos” de la oposición. Tampoco otros diputados de esa bancada, como el jujeño Jorge Rizzotti (que responde a Sadir) y la mendocina Lourdes Arrieta.
Por último, había gran expectativa alrededor del gobernador salteño Sáenz. El mandatario salió a reclamarle este martes al Gobierno nacional por la licitación del ferrocarril Belgrano Cargas y el tramo que llega a la provincia. Tiene tres diputados clave y la mira está puesta en dos de ellos, Bernardo Biella y Pablo Outes.
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