Reforma laboral: el Gobierno reactivó la rediscusión de 800 convenios colectivos tras la concesión a la CGT

El guiño oficial a las arcas sindicales funcionó como llave para avanzar en el interés de las empresas a sellar acuerdos propios bajo la nueva normativa e implementar mecanismos inéditos como el banco de horas. Mientras tanto, alguno de los gremios más grandes del país readecuan sus cuotas solidarias al tope legal del 2%.

Redacción

Por Redacción

Foto: Gentileza

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El rediseño de la letra chica de la reforma laboral, surgido tras intensas negociaciones reservadas entre el Gobierno nacional y la cúpula de la CGT, comenzó a dar resultados concretos para la administración libertaria. El oficialismo logró destrabar la renegociación de aproximadamente 800 convenios colectivos de trabajo que se encontraban paralizados por la reticencia de empresarios y sindicalistas.

Según reveló Infobae, la llave para salir de este estancamiento fue el Decreto 612, una norma aclaratoria impulsada tras la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Esta medida vino a corregir el polémico Decreto 407 (reglamentario de la nueva normativa) que, bajo la impronta del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, había asestado un duro golpe al financiamiento de los sindicatos al limitar drásticamente las llamadas «cuotas solidarias» y las contribuciones patronales.


La marcha atrás con los «peajes» sindicales


Tal como detalló el medio citado, el malestar gremial —que derivó en una ola de amparos judiciales y el freno total a las renegociaciones— radicaba en dos puntos de la reglamentación original de Sturzenegger que jaqueaban la caja sindical. Por un lado, la norma fijaba que el tope del 2% para las cuotas solidarias se calcularía únicamente sobre el «salario básico convencional», reduciendo al mínimo el volumen de dinero recaudado. Por otro lado, imponía ese mismo techo restrictivo a los aportes y contribuciones patronales destinados a fines sociales, asistenciales o culturales.

Para salvar el pacto con la CGT y reactivar la modernización de los convenios, el Gobierno cedió con el nuevo decreto. La normativa 612 estableció que el límite del 2% para las cuotas solidarias ahora se calculará sobre todas las sumas remunerativas normales y habituales que cobre el trabajador mensualmente, y no solo sobre el básico. A su vez, excluyó de ese tope a los aportes empresariales con fines sociales o asistenciales, garantizando la supervivencia financiera de las organizaciones sindicales.


Los sectores que ya negocian la letra chica


El alivio en las arcas gremiales destrabó el escenario paritario. Fuentes oficiales citadas por el medio porteño aseguraron que actualmente todos los sectores están negociando, tanto los que tienen convenio de empresa como los de convenio de actividad. Aunque los acuerdos llevarán meses para formalizarse ante la Secretaría de Trabajo, el mapa de las negociaciones ya exhibe movimientos de peso en los principales rubros del país.

En la Casa Rosada afirmaron que representantes del sector hidrocarburífero ya trabajan activamente en posibles modificaciones a los convenios vinculados a la actividad. Un escenario de diálogo similar atraviesa el sindicato de Comercio que conduce Armando Cavalieri, donde ya se iniciaron conversaciones extraoficiales con las cámaras empresarias. Sin embargo, la investigación advirtió que estas tratativas se encuentran temporalmente empantanadas por diferencias puntuales con el sector de los supermercados.

En paralelo, los gremios con mayor peso específico comenzaron a ceder para encuadrarse en la nueva normativa. El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), liderado por Ricardo Pignanelli, mantenía uno de los descuentos más altos con un 4% sobre la remuneración bruta. Tras el decreto, el gremio aceptaría el tope legal del 2% para los trabajadores no afiliados, dejando el porcentaje original exclusivamente como cuota de afiliación voluntaria.

Una readecuación similar es la que negocia bajo estricta reserva el sindicato de Camioneros de Hugo Moyano, en busca de avanzar en una reducción de sus aportes. El camino para estos acuerdos ya había sido allanado por la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) de Gerardo Martínez, que se posicionó como pionera al alinearse con el esquema del 2% para la cuota solidaria y un 2% extra empresarial incluso antes del decreto correctivo.


Nuevas herramientas y convenios por empresa


Más allá de la discusión por los fondos, en los despachos oficiales celebran una tendencia paralela impulsada por la reforma, tal como marca el inicio de esta nota: las nuevas compañías están optando por explorar la firma de convenios colectivos propios.

Al dialogar directamente con los sindicatos y despegarse de los acuerdos generales de la actividad, se abre la puerta a la implementación de mecanismos inéditos habilitados por la nueva legislación: como por ejemplo, ya hay pruebas piloto en marcha en el sector privado para testear estas herramientas flexibilizadoras. Entre ellas, el «salario dinámico» implementado recientemente para el personal doméstico, o el esquema de «banco de horas» que la fabricante electrónica Mirgor logró pactar con el aval del gremio SMATA.


El rediseño de la letra chica de la reforma laboral, surgido tras intensas negociaciones reservadas entre el Gobierno nacional y la cúpula de la CGT, comenzó a dar resultados concretos para la administración libertaria. El oficialismo logró destrabar la renegociación de aproximadamente 800 convenios colectivos de trabajo que se encontraban paralizados por la reticencia de empresarios y sindicalistas.

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