Ponen la mirada en la tuberculosis, la enfermedad de la crisis

Este año ya hubo 11 casos en el hospital zonal de Bariloche. “Tenemos que estar fortalecidos para atajar la situación, como históricamente se da después de una crisis”, dicen.



La coordinadora explica que se requiere “un fuerte abordaje epidemiológico para indagar que no haya otra persona enferma”.

La coordinadora explica que se requiere “un fuerte abordaje epidemiológico para indagar que no haya otra persona enferma”.

En lo que va del año, ya se detectaron tres casos más de tuberculosis en Bariloche que en 2018. Diez casos se registraron en el 2017; 8 en el 2018 y en lo que va del 2019 van 11 (la mitad se registró en el hospital zonal de Bariloche y la mitad, en el sector privado). A nivel provincial, se registraron 66 casos en el 2018 y hasta ahora, hay 95 notificaciones que corresponden al 2019.

“No es que haya más casos; quizás hay más sensibilización. Una mesa de trabajo multidisciplinaria compuesta por el hospital y el sector privado aborda el problema y hace que los profesionales pongamos mejor el ojo en casos de tuberculosis”, explicó la médica veterinaria Gabriela Vázquez, coordinadora de la mesa de trabajo local de tuberculosis del hospital zonal.

En el 2017, se produjeron las últimas cuatro muertes por tuberculosis en el hospital zonal. En los últimos dos años, en cambio, no se registraron decesos. Los especialistas la definen como “la enfermedad olvidada”. En la década de los 80 y 90, Bariloche registraba más de 100 casos de tuberculosis por año.

Los números cayeron drásticamente y entonces, se pusieron otras prioridades en la agenda de salud pública. Vázquez reconoció que al ser una enfermedad muy vinculada a la pobreza, los profesionales se han preparado a través de encuentros nacionales y provinciales a lo largo de todo el año.


“Con el avance de la pobreza en nuestro país, tenemos que estar fortalecidos para atajar la enfermedad como históricamente se ha dado después de una crisis. Después del 2001 y 2002, los casos aumentaron mucho a nivel nacional”, puntualizó Vázquez.

En los últimos tres años, la Organización Mundial de la Salud vinculó la tuberculosis a las clase media trabajadora con acceso a una obra social. Esto se confirmó en el perfil epidemiológico de los últimos dos años en Bariloche y la región. Por eso, también se generó una articulación con el sector privado.

La tuberculosis, explican los profesionales, es una enfermedad que requiere “un fuerte abordaje epidemiológico para indagar que no haya otra persona enferma”. Los síntomas permiten clasificarla como “sintomática respiratoria”, con moco por más de 15 días.


Puede haber también pérdida de peso, fiebre, malestar general y sudor nocturno. En estos casos, se solicitan dos baciloscopías (una muestra de moco) y a través de ese examen, en solo 24 horas se puede confirmar la enfermedad.

“Hablamos de seis meses de antibiótico específico para esta bacteria (no se comercializa en las farmacias sino que se provee desde el hospital zonal)”, señaló Vázquez y agregó que “la teoría dice que después de 15 días de antibióticos, la persona deja de ser una posibilidad de contagio; la realidad no dice que deben pasar entre 30 y 60 días”.

Paralelamente, se inician los estudios de contacto con “la red afectiva del paciente”, aquellas personas que comparten más de 4 horas con la persona enferma a fin de descartar otros casos de tuberculosis activa o latente (cuando no hay síntomas).

“En ambos casos, se requiere tratamiento”, agregó Vázquez y reconoció que aun hoy se sigue estigmatizando a quienes padecen la enfermedad por ser “infectocontagiosa y estar vinculada a una red afectiva”.


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