“¿Por qué abandonamos el Domuyo?”

Todos los neuquinos que amamos esta tierra y disfrutamos lo que Dios nos regaló queremos protegerla y cuidarla. Así habrán pensado los políticos que en ese momento invirtieron parte del gasto público en construir tan lindas cabañas y mejorar el suelo para que los neuquinos disfrutemos de ese paraíso, poniendo en ese momento gente idónea en mantenimiento y cuidado. Me refiero específicamente a ese hombre que dejó parte de su vida en Aguas Calientes, el amigo Valentín, un ser humano especial que amaba ese lugar. ¿Quién no conoce a Valentín, la sabiduría del paisano que nos identifica a todos los que nacimos en esa zona? Recuerdo cuando el entonces ministro de Obras Públicas de la provincia, Luis Sapag, inauguró esa obra tan preciada que nos llenaba de alegría porque considerábamos que estaba vigente en el pensamiento de los políticos de turno. Pasaron muchos años, muchas cosas, muchos políticos y este lugar que curó a tanta gente de sus distintas enfermedades hoy está olvidado, porque precisamente éste fue el regalo de Dios y la naturaleza nos brindó aguas curativas por donde transitaron distintas personalidades como don Gregorio Álvarez y hasta el mismísimo gobernador de nuestra provincia don Felipe Sapag y Sra., que fueron al igual que yo durante muchísimos años. Hoy es el Domuyo olvidado, con un abandono notable. Qué tristeza nos da ver que día a día se pierde todo lo que nos llenó de orgullo porque alguien pensó en la gente. Señores políticos de turno, les pido desde este humilde lugar de ciudadano y amante de la naturaleza que no dejemos de pensar en esos lugares extremos de nuestra provincia, porque son patrimonio de todos. Se que habrá otras prioridades, pero ésta tendría que ser una de ellas. Pensemos únicamente en todo lo que nos brindó Aguas Calientes y también pensemos en que algún día las podemos necesitar. Eduardo Erdozain, DNI 11.872.828 - Neuquén

Eduardo Erdozain, DNI 11.872.828 - Neuquén


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