Pospandemia

En abril, al inicio de la pandemia, la Presidencia de la Nación convocó a un grupo de antropólogos, sociólogos, psicólogos, filósofos y escritores, algunos de reconocida trayectoria, para reflexionar acerca del futuro después del covid-19. Un loable propósito, quizás en la idea que esas reflexiones le permitirían a los funcionarios encontrar hojas de ruta frente a un porvenir que se presentaba tan incierto como la misma pandemia.

Llamativamente, a tan calificado conclave no se convocó a ningún economista ni a expertos en educación, dos cuestiones que serán centrales para el país en el momento en que acabe la tragedia.

Para el economista Orlando Ferreres estamos frente a una crisis que no es coyuntural sino estructural, mucho más difícil de arreglar, y afirma que la desocupación llegará al 15 %, con una industria con solo el 40% de su capacidad ocupada, y donde la pobreza alcanzará al 50 % de la población.

Por su parte, el educador Gustavo Iales previene que “es insostenible que todo siga cerrado hasta que encontremos la vacuna, que se está retardando muchísimo la decisión para que los chicos regresen a las aulas, y si sigue pasando el tiempo no va a ver forma de traer de vuelta a los pibes que se cayeron”.

Es bueno que el presidente escuche todas las voces, no solo las amigables, pero lo que es bueno, necesario e impostergable es que formule políticas que atiendan los acuciantes problemas de la sociedad y proyecte caminos claros hacia un futuro que pinta muy negro. Planes serios, no alcanza con reflexiones coloquiales o predicciones de una cartas astral.

Carlos Segovia

DNI 7.304.065


Cipolletti