Pozones escondidos en el fondo del Limay

En la zona de balnearios existen seis lugares donde la fuerza del agua y la mano del hombre socavaron el lecho de piedra y arena. Cada año cambian de lugar. Algunos son muy profundos. La unión de dos corrientes los torna mucho más complicados.





El calor llegó para quedarse y los balnearios comienzan a colmarse de niños, jóvenes y adultos. Se lanzan al agua confiados porque existe un servicio de guardavidas, pero pocos son los que advierten que en la profundidad acecha un peligro: los pozones que pueden opacar una linda tarde de verano.

Se forman por dos razones, por el retiro de material para las construcciones o porque al unirse dos corrientes diferentes de agua socavan el lecho del río. No siempre están en el mismo lugar, no siempre son profundos y todos presentan distinto nivel de peligrosidad.

“La situación del río de un año a otro cambia, sea por la naturaleza o por la mano del hombre. A veces cuando se larga el agua de la represa, el flujo impacta mucho en los suelos del río. También influye si hubo mucha nevada en la cordillera”, explicó Ariel Tarifero, secretario general del Sindicato de Guardavidas de Neuquén.

Frente a los balnearios habilitados, excepto el Albino Cotro, el fondo del río tiene gran cantidad de piedras. “Cuando hay más caudal te va corriendo la tierra que en un sector puede tapar un pozo, en otro lado lo hace más profundo y al mismo tiempo va formando un pozón nuevo en otro sector”, sintetizó el guardavida. Por estas razones es posible que en el lapso de un año, las zonas profundas o sin remolinos cambien de lugar.

“Hoy son aproximadamente seis las zonas más peligrosas de los balnearios. En el Sandra Canale hay tres en las que se deben tener precauciones, en el Río Grande dos más y en el balneario de Valentina Sur en toda su extensión”, dijo Tarifeño.

En el Sandra Canale, las inmediaciones de la isla verde es el sector con mayor presencia de pozones. En cercanías de la casilla de la policía en el ingreso al balneario hay un tramo con profundidades desniveladas. En cercanías de la toma de EPAS, altura donde se encuentran en ejecución las obras del Paseo Costero, “hay una curva grande, tenés una toma de agua y la gente generalmente va nadando y en ese lugar el río te lleva hacia la parte externa de la bomba y es difícil volver, sumado a la profundidad”, detalló Ariel Tarifeño.

En el balneario Río Grande donde confluyen los dos brazos del río, casi a la altura de avenida Olascoaga, zona también conocida como “la escollera”, es uno de los sectores más complicados, por que a la correntada se le suma un peligroso remolino. “Es una zona donde siempre realizamos rescates”, agregó el guardavida. Y concluyó que en el último tramo, antes de toparse con la Isla 132 y a un costado del puente, “el dragado que hizo la municipalidad para permitir el ingreso de mayor caudal de agua al brazo secundario que pasa por los clubes privados, hizo que haya más correntada y ahí está el otro remolino peligroso y que pocos reconocen”.

En el balneario de Valentina Sur el mayor peligro no lo representan los pozones sino el correntoso caudal del brazo del Limay, el ancho del curso de agua y las conductas arriesgadas de los bañistas.

A partir de la mitad del río en adelante hacia la margen de Río Negro, la profundidad se agudiza de golpe y el ancho del río hace que muchos bañistas osados sientan el cansancio antes de llegar a la otra orilla y es en ese momento donde comienzan los problemas.

Recomendaciones

Para disfrutar de un día de río sin complicaciones se recomienda no bañarse en lugares sin presencia de guardavidas, estar siempre atentos a sus indicaciones y respetar la cartelería de advertencia.

Los niños deben ingresar al agua siempre supervisados por un adulto responsable y no bañarse en zonas donde la corriente es fuerte o donde hay mucha profundidad.

En estos los primeros días de la temporada, la mayoría de personas rescatadas por los guardavidas, habían ingresado al agua luego de haber consumir bebidas alcohólicas.

juan thomes

Lugares no habilitados,

otros sin servicio de guardavidas

alertó Ariel Tarifeño, secretario general del Sindicato de Guardavidas.

“Frente a uno de los clubes había un árbol en el agua que lo sacaron por un accidente que hubo. Quedó un pozón profundo”,

Datos

A pesar de la extensión de los balnearios que componen el paseo costero, muchos vecinos optan por relajarse en sectores que no cuentan con seguridad balnearia. Algunos lo hacen por desconocimiento, otros en busca de zonas con menos caudal de gente.
El secretario general del Sindicato de guardavidas, Ariel Tarifeño opinó que “por lo que veo los balnearios no dan abasto y los clubes están muy caros, además de que tampoco dan abasto”.
El año pasado, el de Valentina Sur fue el balneario al que concurrió mayor cantidad de personas. Los guardavidas están reclamando desde entonces más personal para cubrir la costa.
“Son 2.000 metros de largo, pero la municipalidad solo está cubriendo 400 metros, entonces ahí tenés 1.600 metros sin guardavidas”, dijo.
“Frente a uno de los clubes había un árbol en el agua que lo sacaron por un accidente que hubo. Quedó un pozón profundo”,

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