“Prácticas deshonestas en las campañas electorales”

Redacción

Por Redacción

Las prácticas desleales y deshonestas suelen ser comunes en la actividad política de nuestro país, y suelen ser cometidas por funcionarios electorales y/o públicos, dirigentes partidarios, candidatos o el público en general. Muchas de ellas alcanzan los estrechos márgenes del delito.

Comúnmente suelen justificarse en que “en política todo vale” o que “el fin justifica los medios”, pero no dejan de ser prácticas desleales y deshonestas con el único fin de llegar al poder o perpetuarse en él y resultan lesivas tanto para el ciudadano como para las organizaciones democráticas.

Sería interminable hacer un listado de estas prácticas, pues los deshonestos suelen ser prolíficos, sobre todo cuando cuentan con el apoyo político y económico de los partidos y/o las agrupaciones que están en el poder. Procuraremos indicar algunas de las más usuales:

• La manipulación de los padrones electorales, para lo que es preciso la participación de la Justicia.

• La forma de presentar la información para favorecer o perjudicar a alguien intencionalmente, lo que implica la manipulación de la información.

• La divulgación de encuestas preparadas, sesgadas de antemano, mediante la manipulación intencional de la metodología o la utilización de datos parciales.

• La recolección indebida de fondos, falta de transparencia en su administración y ausencia de rendición de gastos.

• Las campañas del miedo, conformadas por mensajes que a menudo enuncian posibles resultados nocivos si se elige a algún contendiente.

• El uso indebido de recursos y de programas gubernamentales para beneficiar a los candidatos oficiales en menoscabo de los demás contendientes que quedan en desventaja y poniendo en entredicho el juego democrático.

• El uso abusivo de publicidad oficial para promocionar a funcionarios y candidatos del partido, gastando sumas astronómicas de dineros públicos en contrataciones de medios de comunicación con el sólo fin de “alinearlos” o “ponerles mordaza”.

• La intimidación del electorado mediante la solapada amenaza del posible retiro o cancelación de subsidios o dádivas de diversa naturaleza (aportes en dinero, materiales de construcción, tubos de gas, leña, alimentos, etc.).

• La apropiación de los símbolos oficiales, identificando los colores y símbolos oficiales con un determinado partido para propósitos electoralistas y/o personales.

• El acarreo de votantes con flotas de vehículos organizados (y pagados) para ejercer influencia por un candidato o partido entregándoles el “voto” que debe ponerse en el sobre de elección.

Y una interminable lista de actos fraudulentos y deshonestos que suelen realizarse en los sitios de votación y/o recuento de votos, que menoscaban las prácticas democráticas y atentan contra la dignidad humana.

Antonio Sánchez Díaz

DNI 10.923.733

Antonio Sánchez Díaz

DNI 10.923.733


Las prácticas desleales y deshonestas suelen ser comunes en la actividad política de nuestro país, y suelen ser cometidas por funcionarios electorales y/o públicos, dirigentes partidarios, candidatos o el público en general. Muchas de ellas alcanzan los estrechos márgenes del delito.

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