Precio, plazo y divisas



PANORAMA NEUQUINO

Mate de por medio, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, miró de reojo al gobernador Omar Gutiérrez, como buscando aprobación y repitió la tríada que desvela a Neuquén desde hace seis meses: precio, plazo y divisas. De Vaca Muerta, para variar.


El neuquino busca evangelizar al sector más político del gobierno nacional sobre las bondades de establecer claridad en esos tres puntos a fin de hacer crecer (o al menos mantener que ya es mucho decir) la industria.
Desde las PASO, en agosto, el anterior y el actual gobierno nacional congelaron precios y “la caja está con la lengua afuera”, describió una fuente oficial.


¿Qué síntomas tiene? Las finanzas del Estado neuquino están atadas a los precios del petróleo y del dólar, por las regalías y lo que derrama la actividad en impuestos provinciales. Ambos están congelados, pero la canilla que permite hacer frente a los gastos corrientes no se cerró (algunos dicen que sí, un poco, con los proveedores que registran atrasos en los pagos más allá del lógico plazo de la burocracia de tres meses). Hay una caída de la recaudación por debajo de la inflación, la coparticipación federal no se emparó y las regalías bailan al ritmo de la producción y el dólar encorsetado.


¿Por qué se plantea ahora? La respuesta tiene que ver con el mes en el que se debería definir la pauta salarial de los docentes quienes, en principio, mostraron voluntad política de empezar las clases pero con la idea de repetir el acuerdo que indexa sus salarios con la inflación.

El gobierno de Alberto Fernández dio muestras que quiere parar la pelota y pidió sacrificios. Recibió una carta del titular de ATE, Carlos Quintriqueo, quien lo hizo reflexionar sobre el malvado libre mercado que impuso el anterior presidente y que se habían puesto las fichas en la nueva gestión. Los gremios pintan un cuadro que la economista Adriana Giuliani comparó como el cuerno de la abundancia de la mitología griega.


¿Podría haber alguna salida? El diputado nacional Darío Martínez se mira en el espejo del optimismo. Dice que una vez que se pueda establecer certidumbre en el pago de la deuda externa se podrá comenzar a abrir una a una las siete llaves con las que se guarda el plan energético nacional. El sector “progreloud” del gobierno ensalza los polímeros, la iniciativa estatal del estado del bienestar y la atrocidad del capitalismo.

El sector “progrecomposing” da muestras de que se necesitan dólares frescos y estos se pueden obtener de la exportación de granos o de la energía. Ahí aparece Gutiérrez con su tríada en la mochila y con una revalorización de la “y” o no la “o”. “Convencionales y no convencionales, no es una u otra”, insiste.


Las finanzas neuquinas tienen síntomas de fragilidad por congelamiento de ingresos de hace 6 meses e indexación del gasto corriente.



Al no ser un año electoral, las sensibilidades se acorazan y se pasó de la ficción a la realidad con la caja de jubilaciones. Utilizarla como bandera de campaña electoral fue innecesario y correr el velo para que se pueda husmear en su interior no es cómodo.


¿Se rompió el cuerno de la abundancia? Admitirlo sería falaz, pero diagnosticar que está averiado sería saludable máxime cuando hay que tocar la otra bandera política del MPN que es el gasto corriente. Maximizarlo para minimizar riesgos electorales fue la impronta del año anterior, por lo que acompañar la inflación con crecimiento de la masa salarial fue el antibiótico que destruyó el conflicto social. “Ahora atar los gastos al crecimiento de precios y congelar los ingresos no es una buena receta”, dijo la fuente.


La espera de la renegociación de la deuda y la ley de Hidrocarburos conspira con las urgencias gremiales en el inicio del ciclo lectivo.



La misma fragilidad de las finanzas neuquinas dependientes, antes de la resolución 46 y ahora atadas a un congelamiento artificial, se refleja en la capacidad de lobby político a nivel nacional para enfocar, según la lente neuquina, el precio del petróleo y el gas, el plazo en el que se mantendrá la política y las divisas que se pueden ingresar al país si se permite exportar la energía.


La teoría del cuerno es que algo mágico lo nutre de riqueza y que, de su abertura, se expande felicidad. Para unos son votos y para otros tranquilidad social.


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