Presiones para sostener el crudo por debajo de u$s 100

Firme decisión de Arabia Saudita, EE. UU. y Londres para mantener el precio del barril en dos dígitos.





la crisis económica mundial suma tensiones

La volatilidad del precio del petróleo ya es una constante en el mercado. Un barril de crudo en torno de los 100 dólares constituye una amenaza para la economía global, que podría consumir menos combustible del previsto por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La advertencia partió de la propia directora ejecutiva de la agencia, María van der Hoeven, quien además pidió honestidad a la comunidad internacional e indicó que “aún afrontamos una situación de casi tres dígitos en los precios del petróleo”. Esta coyuntura, con el precio del barril de petróleo en torno de los 100 dólares, “está suponiendo una enorme carga en los presupuestos y contribuye al riesgo de una mayor ralentización económica”, expresó Van der Hoeven. Con el aval de los países centrales y la ayuda generada por la desaceleración económica, la cotización del barril de petróleo Brent, de referencia para Europa, se ubicó este fin de semana cerca de la barrera de los 100 dólares. El barril de WTI, que se toma como referencia para el mercado estadounidense, oscila en la franja de los 85 dólares. No obstante, los valores actuales se encuentran muy por debajo de los observados en marzo de este año, cuando el Brent llegó a cotizar a 128 dólares por barril y el WTI, a 120 dólares. Para Van der Hoeven, el debilitamiento de la actividad en China, India y Europa daría como resultado un crecimiento del consumo de petróleo inferior a los 800.000 barriles diarios en el 2012 pronosticados por la AIE. “El crecimiento de la demanda de petróleo podría entonces ser notablemente inferior al contemplado en nuestro escenario base”, concluyó la funcionaria. Cuando el precio del barril de crudo orilló los 130 dólares este año, el gobierno de Estados Unidos y otros tantos pares europeos tomaron medidas para bajar los valores del petróleo, ya que entendían que en los niveles apuntados la crisis económica podía profundizarse y sería más difícil de manejar. Por entonces, el presidente Barack Obama decidió liberar reservas de petróleo como una forma de saturar la demanda e influir sobre el precio, sobre todo teniendo en cuenta que Estados Unidos atraviesa un año electoral y el hecho de que se dispare el precio de la gasolina no sería un bocado fácil de digerir para los consumidores estadounidenses. Según publicó el sitio www.expansion.com en marzo de este año, Arabia Saudita, el mayor productor de crudo mundial, se mostró dispuesto a inyectar racionalidad en un mercado volátil y a presionar para que el crudo se mantenga por debajo de la barrera de los 100 dólares el barril. Arabia Saudita tradicionalmente se ha erigido en el más prudente de los productores de crudo en materia de precios. Riad siempre ha tratado de controlar las fuertes subidas de crudo para que no impacten en la economía global. Su lema es vender más barato para seguir vendiendo mucho. Los responsables sauditas saben que un petróleo caro hace, por un lado, que la economía se ralentice y, con ello, que la demanda de crudo caiga. Y, por otro, que los consumidores tratan de aliviar su factura energética controlando su demanda, lo que a la larga incluso puede generar cambios en los hábitos de consumo. Otros factores que influyeron para que el precio del barril de crudo bajara un 25% en los últimos dos meses estuvieron dados por un mal dato manufacturero en China, los temores sobre la crisis económica en España e índices sombríos en Estados Unidos, entre ellos el último informe sobre la creación de empleo que arrojó cifras muy por debajo de las esperadas por los analistas. Los empleadores en Estados Unidos agregaron 69.000 fuentes de trabajo en mayo, señaló el gobierno, la cifra más baja en un año y muy por debajo de los 158.000 nuevos puestos esperados por los economistas. La tasa de desempleo subió al 8,2%, respecto del 8,1% en abril. Michael Lynch, presidente de Strategic Energy & Economic Research, dijo que el reporte de empleos en Estados Unidos hará poco por mejorar la tambaleante confianza del consumidor. “Eso sugiere que vamos a tener un verano muy pobre en demanda de gasolina”, señaló.


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