Procesan a Villarreal, mano derecha de Chabán

Era el encargado de seguridad de Cromañón. Está acusado de homicidio con dolo eventual

Raúl Villarreal, mano derecha del gerenciador de República Cromañón Omar Chabán, fue procesado ayer con prisión preventiva acusado del homicidio con dolo eventual de 193 víctimas del incendio que se produjo en esa discoteca el pasado 30 de diciembre.

Diego Argañaraz, manager del grupo Callejeros, y Lorenzo Bussi, encargado de control de la banda, por su parte, recuperaron la libertad porque quedaron procesados por homicidio culposo, que es un delito excarcelable.

Las medidas fueron adoptadas por el juez de instrucción porteño Julio Lucini, quien además impuso a los procesados embargos millonarios: a Villarreal de 57.600.000 pesos y a Argañaraz y a Bussi de 20.000.000 de pesos a cada uno, según surge del fallo de 123 carillas.

En el caso de Villarreal, el juez destacó que a partir de los numerosos testimonios recolectados en la causa surge que "lejos de asumir el rol de simple empleado y/o colaborador, tenía una activa participación en el 'negocio', a punto de haberse convertido en la 'mano derecha' de Chabán".

Si bien el magistrado sostuvo que "tal era la responsabilidad del imputado en la organización de los eventos que, en general, cuesta situarlo en una función específica, se evidencia, por el contrario, como la persona de confianza del dueño que, sin encargarse de nada en particular, está al tanto de todo y tiene injerencia en cualquiera de los aspectos del negocio".

Lucini menciona a Villa

rreal como el "coordinador general del local", ya que abría y cerraba las puertas del lugar, entregaba las entradas a las bandas para su venta y reunía con ellas para organizar los recitales.

Teniendo en cuenta esos roles, el juez subrayó que "la principal responsabilidad de Villarreal emana, justamente, de haber sido una de las personas que participó activamente de la organización del trágico espectáculo, con conocimiento del exceso del público, del estado de la puerta de emergencia, del ingreso de pirotecnia, de las deficiencias del control, de los incendios anteriores y de la posibilidad de un episodio con consecuencias trágicas".

Lucini recordó que si bien se ha demostrado que la puerta de emergencia estaba cerrada por orden de Chabán, esa decisión "fue sostenida" por Villarreal como "encargado" de Cromañón y además "no hizo absolutamente nada para facilitar el egreso de los concurrentes una vez acaecido el siniestro".

Respecto de la pirotecnia, el juez entendió que "debió realizar lo necesario para que no ingrese" al local más allá del trabajo que debía efectuar Bussi y el resto de los empleados de control.

Al evaluar la responsabilidad de Argañaraz, Lucini tuvo durísimos términos y afirmó que "actuó en forma imprudente y negligente, lo cual facilitó la producción del siniestro que terminó con la vida de 193 personas y produjo centenares de heridos.

En otras palabras, si de acuerdo a la función que le fue encomendada, Argañaraz hubiera actuado diligentemente y en forma responsable, tomando los recaudos correspondientes, el incendio no se hubiera producido y, por ende, tampoco las muertes y lesiones".

Además, Lucini consideró que "conociendo efectivamente que el público que asiste a los recitales del grupo utiliza pirotecnia no debió organizar el espectáculo en ese lugar o, al menos, debería haber arbitrado las medidas necesarias como para corroborar que la puerta de seguridad se hallaba operable".


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