“Pros y contras de la boleta única electrónica”
Según la Asociación Civil Estudios Populares (ACEP), los cambios en relación con la forma en que los ciudadanos deben emitir el sufragio constituyen uno de los temas más complejos de la ingeniería electoral. Esto es así porque todo cambio supone una resistencia basada en la costumbre y en el temor a lo nuevo. Es por eso, sostienen, que la experiencia realizada en las últimas elecciones porteñas ha puesto en evidencia que la mejor forma de que los electores adquieran confianza y credibilidad en la implementación de la boleta única electrónica (BUE) es la práctica. Los directores nacionales del Observatorio Electoral de ACEP observaron que en las elecciones porteñas pasadas la ciudadanía comprobó que el sistema de BUE lo único que hace es automatizar la forma tradicional de emisión del sufragio, de modo tal que la máquina de votación por un lado facilita por medio de la pantalla touch la forma de visualizar la oferta electoral y la elección de los candidatos y, por otro, garantiza la inmutabilidad del voto al imprimir la boleta para ser introducida en la urna tradicional. También señalan que el sistema de BUE cumple las pautas establecidas por la jurisprudencia del Supremo Tribunal Constitucional de Alemania atento a que es accesible, se puede verificar la votación en todo momento, se garantiza el secreto del sufragio y las autoridades de mesa y fiscales pueden revisar de modo confiable el acto electoral, el recuento de votos y su resultado, puesto que basta con comprobar si la máquina imprime fielmente la opción electoral elegida y suma correctamente los votos durante el recuento. Por otra parte, manifiestan que basta con comparar la elección porteña con las elecciones santafesinas o cordobesas para comprobar que la rapidez, precisión y profesionalismo de la transmisión y comunicación de los resultados provisorios garantizan la confianza pública en los comicios e influyen directamente en la aceptación de los resultados finales por parte de las agrupaciones políticas y candidatos; “cuando en Córdoba aún no se había escrutado más del 15% de las mesas, en la Ciudad Autónoma ya se había finalizado el escrutinio provisorio”. Sin dudas este sistema de BUE permite reducir errores humanos, invitando a aquellas provincias cuyos sistemas de carga son permeables a estos errores, atento a que los telegramas y datos se cargan en forma manual, a analizar la incorporación de las nuevas tecnologías en su proceso electoral. En tal sentido afirman que la selección y determinación del instrumento utilizado para sufragar es una decisión soberana del Estado y la ciudadanía; es por eso que para la implementación de nuevas tecnologías resultan necesarios un debate público y un diálogo abierto entre las distintas fuerzas políticas y sociales a fin de identificar con claridad los objetivos que se pretende alcanzar y las falencias actuales que se busca solventar. Además, sostienen que es importante la creación de normas de control que den más confianza y seguridad a la ciudadanía sobre el sistema. Un ejemplo de ello es la ley salteña sobre normas de control para el voto con boleta única electrónica presentada en la Legislatura provincial por la oposición y aprobada por unanimidad. Concluyendo, la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos electorales no es una revolución, sino que lo que se busca es una evolución y para ello es necesario que la ciudadanía pueda participar, opinar, capacitarse y decidir sobre los beneficios o no de la utilización de la tecnología en los procesos electorales. Jorge Antonio Abboud y Juan Manuel Busto Directores nacionales del Observatorio Político Electoral de la Asociación Civil de Estudios Populares
Jorge Antonio Abboud y Juan Manuel Busto Directores nacionales del Observatorio Político Electoral de la Asociación Civil de Estudios Populares