¿Qué es y a qué hay que estar atentos?
La meningitis es una infección que causa inflamación de las membranas que recubre el cerebro y la médula espinal (las meninges) y puede ser producida por un virus o por distintos tipos de bacterias. Los casos más graves son consecuencia de la bacteria llamada Neisseria meningitidis o “meningococo”, que es además la única bacteria que causa enfermedad epidémica. El meningococo también puede conducir a una septicemia, una infección en la sangre que puede ser mortal. “Los primeros síntomas son frecuentemente inespecíficos (sobre todo en los lactantes) y similares a un estado gripal, por lo tanto muchas veces es difícil diagnosticar la enfermedad tempranamente”, afirmó el doctor Alejandro Ellis, infectólogo infantil del Sanatorio Mater Dei y profesor de Epidemiología de la Facultad de Ciencias Biomédicas en la Universidad Austral. La enfermedad demora entre dos y 24 horas en manifestarse clínicamente en toda su intensidad. Los síntomas característicos son la temperatura (puede o no ser elevada), decaimiento del estado general, somnolencia, confusión, vómitos, cefaleas y hasta aparición de manchas características en la piel que se denominan petequias. Se calcula que uno de cada cinco sobrevivientes queda con secuelas graves permanentes, que pueden incluir daño cerebral, problemas de aprendizaje o pérdida de la audición. Si bien en 2008 se notificaron 280 casos de enfermedad neumocócica en Argentina, los expertos calculan que hay unos 500 casos por año.
La meningitis es una infección que causa inflamación de las membranas que recubre el cerebro y la médula espinal (las meninges) y puede ser producida por un virus o por distintos tipos de bacterias. Los casos más graves son consecuencia de la bacteria llamada Neisseria meningitidis o “meningococo”, que es además la única bacteria que causa enfermedad epidémica. El meningococo también puede conducir a una septicemia, una infección en la sangre que puede ser mortal. “Los primeros síntomas son frecuentemente inespecíficos (sobre todo en los lactantes) y similares a un estado gripal, por lo tanto muchas veces es difícil diagnosticar la enfermedad tempranamente”, afirmó el doctor Alejandro Ellis, infectólogo infantil del Sanatorio Mater Dei y profesor de Epidemiología de la Facultad de Ciencias Biomédicas en la Universidad Austral. La enfermedad demora entre dos y 24 horas en manifestarse clínicamente en toda su intensidad. Los síntomas característicos son la temperatura (puede o no ser elevada), decaimiento del estado general, somnolencia, confusión, vómitos, cefaleas y hasta aparición de manchas características en la piel que se denominan petequias. Se calcula que uno de cada cinco sobrevivientes queda con secuelas graves permanentes, que pueden incluir daño cerebral, problemas de aprendizaje o pérdida de la audición. Si bien en 2008 se notificaron 280 casos de enfermedad neumocócica en Argentina, los expertos calculan que hay unos 500 casos por año.
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