¿Qué sucede con los que se le atreven a K?
por: NICOLAS WIÑAZKI
NICOLAS WIÑAZKI
BUENOS AIRES- No es fácil decirle que no a Kirchner. No es imposible, pero quien se atreva a hacerlo, quien se anime a mostrar cierta autonomía puertas adentro del gobierno, tendrá su futuro contado. Así lo dicta la experiencia. El ex gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, fue durante años un fiel militante del «sínestor».
A pesar de haber sido su histórico opositor en Santa Cruz, con el paso de los años se ganó la confianza del jefe. Todo cambió cuando Acevedo, ya siendo gobernador, comenzó a contradecir a Kirchner. El primer choque fue por los millonarios fondos expatriados de la provincia patagónica: sin autorización de K, Acevedo hizo campaña electoral diciendo que iba a repatriarlos y que haría grandes obras públicas con esa plata. De allí en más la relación entre presidente y gobernador fue de mal en peor, hasta hacerse insostenible. Acevedo comenzó a ser visto como un «díscolo» dentro del pingüinismo y se fue acusando en privado a otros dirigentes K de operar en su contra. Controlaban cada centavo del presupuesto en obra pública en Santa Cruz y hasta le ponían y sacaban ministros de su gabinete desde Buenos Aires. Había cometido el pecado de pensar distinto al jefe y por eso perdió su confianza. El mismo camino había seguido Roberto Lavagna, ex ministro de Economía, casi el único miembro del gabinete que se animaba a contradecir al presidente. Durante meses se quejó de «operaciones» en su contra lanzadas desde el gobierno hasta que no aguantó más. Renunció denunciando «cartelización» entre los empresarios de la construcción de la obra pública. Lavagna, al contrario de Acevedo, nunca se había ganado la confianza absoluta del presidente. Kirchner ponía la lupa ante cada acto de su gestión en Economía.
Lo mismo le ocurría a Rafael Bielsa, ex canciller, hoy diputado nacional por la Capital Federal. Bielsa disentía con Kirchner en varios temas, inclusive el posicionamiento de la Argentina ante la política exterior de los Estados Unidos. Nunca se llevaron del todo bien. Bielsa le presentó la renuncia al presidente en varias oportunidades. A Cristina Kirchner, la primera dama, le molestaba también la «autonomía» con la que decía moverse el canciller. Bielsa terminó peleado con los K luego de que aceptara y a las pocas horas renunciara a ser el embajador argentino en Francia. Hoy, en el Congreso, vota distinto a los diputados pingüinos, otro pecado mortal para la Casa Rosada. Incluso se animó a presentar un pedido de informes por un posible acto de censura al periodista Pepe Eliachev, quien acusó al gobierno de levantar de manera autoritaria su programa de radio en Radio Nacional.
Kirchner, admiten en el gobierno, enfurece ante estos actos de «rebeldía» en sus subalternos.
Gustavo Béliz, ex ministro de Justicia, fue otro pingüino crítico que terminó fuera del Gabinete. Entre otras cuestiones, disentía con Kirchner en cuanto a la reforma del fuero federal. Beliz creía que debía cambiarse a la gran mayoría de los jueces federales, a los que acusaba de convivencia con el menemismo durante los '90. Kirchner, como está a la vista, nunca estuvo convencido de realizar una reforma tan profunda en los Tribunales. Beliz renunció acusando a la SIDE –manejada por dos ultra K como Héctor Icazuriaga y Francisco «Paco» Larcher–de manejos «mafiosos». Incluso dijo que la SIDE había pagado la campaña electoral de Kirchner Presidente. Quien lo reemplazó en el cargo también terminó mal.
El jurista Horacio Rosatti nunca aceptó a ciegas las órdenes del presidente y eso le trajo algunos problemas que se ahondaron con el tiempo. Por ejemplo, se negó a encabezar la lista de candidato a diputados del PJ por Santa Fe, su provincia. Al poco tiempo de esa desaire público al presidente, presentó su renuncia. Como Béliz y Lavagna, terminó denunciando manejos pocos claros del Gobierno. Acusó al ministerio de Planificación Federal, manejado por Julio De Vido, de querer pagar sobreprecios en la construcción de nuevas cárceles. ¿Dentro de algunas semanas Acevedo anunciará su partida del kirchnerismo lanzando acusaciones de ese estilo? (ABA)
Notas asociadas: Sancho asumió por el renunciante Acevedo
Notas asociadas: Sancho asumió por el renunciante Acevedo
por: NICOLAS WIÑAZKI
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora