Ranquehue: entrena sin pausa y anhela volver a competir

El reconocido ciclista barilochense se prepara para estar listo cuando se reanude la actividad, aunque no hay ninguna carrera prevista en lo que resta del año. Su mensaje a los jóvenes.





A sus 38 años, el ciclista local Cristian Ranquehue no piensa todavía en el retiro de la actividad. Foto: archivo

A sus 38 años, el ciclista local Cristian Ranquehue no piensa todavía en el retiro de la actividad. Foto: archivo

Carga en la mochila una colección de trofeos que muy pocos pueden exhibir, pero igual quiere ir por más. Cristian Ranquehue sale todos los días a entrenar con la bicicleta, “por lo menos dos horitas”, para mantener la condición física y estar listo a la hora de volver a las competencias.

Reconoció, sin embargo, que no se imagina una reanudación de la actividad ciclística para este año y se prepara para los desafíos que puedan surgir a partir del próximo verano. A sus 38 años ni piensa en el retiro. “Me queda para 3 ó 4 años más”, asegura.

Su lista de logros es interminable y bien podría dedicarse a aconsejar a los jóvenes, vivir del prestigio ganado y concentrarse en el negocio de artículos deportivos del que se hizo cargo este año y al que le dedica varias horas por día. Aunque no tantas como para privarse de entrenar.

Ranquehue asegura que pasó varios meses en aislamiento, sin salir a la ruta. Le ofrecieron realizar planes de entrenamiento “indoor”, a través de las redes sociales y se entusiasmó. “Tuvo buena aceptación y estuve con eso más de dos meses”, dice. Hasta que la apertura progresiva de actividades le permitió salir con la bicicleta y aprovechar la variedad de escenarios que brinda Bariloche, y que “son incomparables”.

Según Ranquehue, la ciudad y su entorno “tienen de todo” para la preparación de un ciclista, ya que cuenta con ruta en plano (Circunvalación), buenos desniveles (ascenso a Catedral o ruta 40 a El Bolsón) e innumerables senderos de montaña.

Tal vez por eso es reconocido como uno de los pocos “todo terreno” del ciclismo nacional, capaz de mezclarse entre los mejores tanto en la especialidad rutera como en el mountain bike.

En realidad sus primeras aptitudes, hace ya veinte años, las mostró como “biker” y con el tiempo aprendió a correr en ruta, donde la exigencia y los códigos son muy distintos, porque se transita a grandes velocidades y en pelotones apretados, que exigen mucho al corredor. Y también demandan trabajo en equipo.

Plantear que habiliten el ciclismo, cuando están cerradas las escuelas y no hay turismo, no estaría del todo bien”.

Cristian Ranquehue, ciclista de Bariloche, con reconocimiento nacional.

“Cuando arranqué era muy sumiso, pero me fui adecuando –cuenta–. La carrera en ruta es áspera, picante y hace falta mucha personalidad”.
Demostró que no le sacaba el cuerpo a esa exigencia cuando ganó varias veces la histórica Vuelta al Valle, se quedó también con la Vuelta de la Pera y logró podios en otras carreras que año a año reúnen a los mejores del país.

Ranquehue asegura que para un ciclista enfocado en lo suyo “la bici siempre llama” y el entrenamiento depara sensaciones únicas. Suele repetir que “la felicidad de terminar muy cansado es increíble. Es bastante loco, pero lo decís y muchos no lo entienden”.

Dice que tiene compañeros y amigos que corrieron de jóvenes y un tiempo tuvieron que dejar la actividad “por estudio, o por laburo”, pero nunca terminan de apartarse del todo “y siempre vuelven a la bici”.

Hay mucha falta de adolescentes y jóvenes dispuestos a subirse a la bicicleta y prepararse para correr”, opinó. “Tienen que saber que es un deporte muy sacrificado, y poco rentable. Pero es casi adictivo. Además conocés gente y lugares a los que nunca irías de otra forma”, destaca.

Se ofrece para orientar al que lo necesite y dijo que lo encuentran todos los días en su local de Mitre 860.

Incertidumbre

Hoy entrena con su compañero “de toda la vida”, Martín Díaz, en promedio “unas dos horitas por día”, a razón de “tres o cuatro por uno”, es decir que sale cuatro y uno descansa.

El objetivo es simplemente “mantener el peso” y un ritmo base para estar listo y acelerar cuando haya “alguna fecha”.

Sobre el futuro del ciclismo competitivo, Ranquehue dijo no tener claro lo que puede venir. “Es difícil entender el momento, hay que cuidarse mucho. Es lo que nos toca –sostiene–. Pero uno ve en Europa y otros lugares que ya hay carreras desde hace tiempo. No sé, estamos a la espera”.

Consultado sobre la razonabilidad de las prohibiciones, Ranquehue duda. “En Europa hay ciclismo todas las semanas, y no se sabe de que hayan ocurrido contagios masivos por las carreras. Pero no se puede forzar. Hay una cuestión social de por medio”.

Una trayectoria única y difícil de igualar

Cristian Ranquehue se subió a la bicicleta de muy chico y ya como juvenil empezó a cosechar triunfos a nivel regional.

En 2001 y 2002 hizo una experiencia en Italia y cuando volvió sus progresos no pararon hasta instalarlo en la elite nacional, tanto en “ruta”, como en ciclismo de montaña.

Desde entonces se convirtió en el atleta de Bariloche con mayores logros de la última década. Entre sus principales triunfos (según él mismo los enumera) están las tres veces que ganó la Vuelta al Valle (2011, 2012 y 2017) y también es reconocido por todos como el “dueño” del Desafío al Valle del Río Pinto, la mayor carrera de mountain bike del país, que se corre en otoño en Córdoba. Allí ganó cinco veces (2010, 2013, 2015, 2017 y 2018).

También ganó cuatro veces el Rally de las Sierras del Tandil. Se impuso en carreras en Chile, en la Siete Lagos en Neuquén y otras en distintos puntos de la Patagonia. En ruta alcanzó triunfos como la Vuelta de la Pera (en Allen). Y consiguió podios también en numerosas competencias donde pedaleó junto a los mejores del país.

Ranquehue fue distinguido como “deportista del año” en Bariloche en 2011 y 2012.


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