Rápido y furioso raid delictivo en la Comarca Andina
Tres sujetos armados recorrieron Lago Puelo y El Hoyo en donde el jueves por la tarde robaron en una despensa, luego a un productor y por último en una panadería donde tuvieron tiempo para consumir un churro y un cañoncito de dulce de leche.
Fuerzas combinadas de las policías de Río Negro y Chubut seguían trabajando anoche para ubicar el paradero de tres sujetos, protagonistas en la tarde/noche del jueves de un verdadero raid delictivo por distintas localidades de la Comarca Andina.
Según lo reconstruido hasta el momento, el primer asalto a mano armada ocurrió a las 16.30 cuando ingresaron a la despensa Los Pinos, del paraje Entre Ríos, ejido de Lago Puelo, donde sorprendieron a la propietaria Alicia Oteiza para llevarse $500 y un teléfono celular.
Desde allí, pasadas las 20, se dirigieron hasta el callejón de los Pioneros, en El Hoyo, donde entraron por la fuerza a la chacra de Horacio “Tucho” Batiuk, a quien golpearon para exigirle la entrega de dólares supuestamente provenientes de la venta de un inmueble. Como la víctima les negó contar con ese dinero, la emprendieron contra su madre, de más de 80 años, a quien también le pegaron. Finalmente obtuvieron un botín de 600 dólares y unos 1.000 pesos, además de llevarse un Peugeot 308 nuevo del productor agropecuario. Antes de irse, después de permanecer una hora y media, dejaron atados con alambre a los moradores.
Anduvieron no más de 2 kilómetros e ingresaron al casco urbano de El Hoyo, por la calle Boysemberry, donde advirtieron que a esa hora (21.40), todavía estaba abierta la panadería “Santi”. Allí bajaron los tres, pistola en mano, y amedrentaron a la propietaria, Romina Mansilla, y a la empleada, quienes estaban amasando las facturas para la jornada del viernes.
Las obligaron a tirarse al piso, pidiéndoles que no los miren. Se terminaron llevando la poca recaudación del día (unos $800) y un teléfono móvil. Antes de irse, dos se comieron un churro y el restante un cañoncito de dulce de leche.
En este caso, las víctimas contaron que “escaparon corriendo hacia la plaza Primeros Pobladores”, donde en la oscuridad habrían dejado escondidos el auto en que se movilizaban y el otro robado.
A pesar del operativo cerrojo que se montó, el grupo armado se las ingenió para pasar los controles interprovinciales y emprender la huida hacia San Carlos de Bariloche.