Ratifican que Cabezas le temía a Yabrán
El jefe del fotógrafo dijo que le comentó que por teléfono le advirtieron: "Vas a pagar por haber arruinado mi matrimonio"
DOLORES (DyN).- Un testigo del juicio seguido en Dolores a los diez acusados por el homicidio del fotógrafo José Luis Cabezas ratificó ayer ante el tribunal actuante que la víctima temía por su vida y al entorno del empresario Alfredo Yabrán.
«Cuando pasan estas cosas es porque te la quieren dar», habría comentado Cabezas pocos días antes de su muerte a María Teresa Guerrero Vivot, esposa del estanciero Daniel Cibert, en referencia a la serie de hechos previos al crimen.
La novena jornada del juicio comenzó con la declaración de diversos custodios de la empresa Bridees y tuvo por la tarde la presencia de la ex secretaria de Yabrán, Esther Rinaldi, la mujer a la que éste dirigió una de las cartas dejadas cuando se suicidó el 20 de mayo de 1998 en Entre Ríos.
La jornada de ayer se constituyó en la más corta desde que se inició el juicio, hace dos semanas, ya que, por ausencia o desistimiento de las partes, sólo declararon 15 de los 31 testigos previstos.
Entre los testigos desistidos que debían presentarse ayer se encuentra el ex ministro de Economía Domingo Cavallo y similar situación se dio con el saliente gobernador bonaerense Eduardo Duhalde, quien debía presentarse originalmente el 11 de enero y finalmente su presencia no será necesaria.
Rinaldi admitió ante los miembros de la Cámara de Apelaciones y Garantías de Dolores -Raúl Begué, Jorge Dupuy y Susana Darling Yaltone- que Yabrán mantuvo «el día anterior a la Navidad del '96» un encuentro con el principal imputado por el crimen, el ex policía bonaerense Gustavo Prellezo, en las oficinas porteñas de la empresa agropecuaria Yabito (ver aparte).
La esposa de Cibert -uno de los testigos supuestamente «acosados» por el yabranismo, narró un encuentro que la pareja mantuvo con Cabezas pocos días antes del crimen, en el que el fotógrafo les relató la serie de hechos extraños que le hacían temer por su vida y a Yabrán.
Los hechos fueron las amenazas telefónicas, los comentarios sobre su hija más pequeña, las averiguaciones sobre su domicilio porteño y el tajeo de los neumáticos de su automóvil en el balneario Bakota, adonde había concurrido con la intención de fotografiar a Yabrán.
Una amiga de la víctima, María Liliana Lezano, dijo luego al tribunal que Cabezas le había comentado que Yabrán tenía una amante -«una mujer alta, rubia y elegante»- a la que le había comprado una casa en Pinamar.
Por la mañana, cinco custodios de Bridees (Omar Cabral, Wálter Quintero, Luis Pistoni, Jorge Montero y Roque Miños) coincidieron en afirmar que ellos vigilaban las casas y empresas de Yabrán y que tenían órdenes de dar aviso a la Policía ante cualquier circunstancia extraña.
El jefe de Cabezas en la revista Noticias, Hugo Ropero, ratificó que la cámara fotográfica secuestrada es la que la víctima usaba esa temporada en Pinamar.
Ropero también reveló que Cabezas le dijo haber recibido poco antes del crimen una amenaza telefónica en la que le dijeron lo siguiente: «Vas a pagar por haber arruinado mi matrimonio».
«No controlábamos periodistas»
Cinco de los ex custodios del fallecido empresario Alfredo Yabrán declararon ayer que no tenían orden de controlar a los periodistas y que sólo les daban armas cuando cuidaban a los hijos del magnate. Ante insistentes preguntas al respecto por parte de la fiscalía y las querellas, los vigiladores aseguraron que su única misión era controlar que no roben en la propiedades de Yabrán en Martínez y Pinamar. Omar Cabral reconoció la existencia de un listado de códigos que consta en la causa en el que se identifica a los periodistas con el número 443, pero dijo que nunca fue puesto en práctica porque lo rechazó su jefe Gregorio Ríos, ahora acusado de instigar el crimen.
Explicó que antes del asesinato del Cabezas le había presentado un proyecto al encargado de la empresa de seguridad 'Bridees' pero que éste se lo rechazó «por engorroso y difícil de memorizar». (Télam)
Hubo reunión con Prellezo
La ex secretaria de Alfredo Yabrán confirmó que su ex jefe se reunió con el acusado de matar a José Luis Cabezas un mes antes del crimen, y señaló que el fallecido empresario solía entrevistarse con periodistas, en un intento por demostrar que éste no odiaba a los hombres de prensa.
«(Gustavo) Prellezo llamó para saludar a Yabrán por las fiestas y un día antes de Navidad, el 23 de diciembre de 1996, tuvo una reunión con él en las oficinas de Yabito S.A», en la Capital Federal, dijo Ester Rinaldi.
En esa reunión, según declaró Prellezo, el empresario le manifestó que deseaba pasar «un verano sin periodistas», en alusión a las vacaciones que planeaba pasar en la localidad balnearia de Pinamar.
Ayer, en un intento por demostrar que Yabrán no odiaba a los periodistas, Rinaldi contó que su ex jefe solía mantener reuniones con hombres de prensa y mencionó al fallecido Sergio Villaroel, a Héctor Ricardo García, dueño de Crónica, y a Eduardo Eurnekián, propietario del multimedios América.
«Yabrán no se reunía con periodistas en su oficina pero sí en las casas de ellos y mantuvo varios encuentros con Villaroel, Héctor Ricardo García y Eurnekián», explicó la testigo.
Sobre la cuestión de la aversión del magnate hacia los periodistas, Rinaldi confirmó sin embargo que Yabrán «le regaló al sindicalista de Luz y Fuerza, Oscar Lescano, un jarrón con una tarjeta y la leyenda: 'para rompérselo en la cabeza a algún fotógrafo indiscreto'». Sobre la entrevista con Prellezo, Rinaldi coincidió con éste al señalar que sólo se vieron cinco minutos. «La reunión -acotó- no pudo durar mucho tiempo porque en esa época Yabrán se reunía con mucha gente». (Télam)