Misery: de la actuación sobresaliente de Juan Gil Navarro y Julia Calvo a una problemática actual

La obra está basada en la novela de Stephen King, publicada en 1987. Sin embargo, los vínculos obsesivos toman igual o mayor relevancia en el presente.

Redacción

Por Redacción

«Misery» volvió a la cartelera porteña con una puesta tan inquietante como vigente. La obra teatral basada en la célebre novela de Stephen King no solo deslumbra por las sobresalientes actuaciones de Julia Calvo y Juan Gil Navarro, sino también por la forma en que pone en escena una problemática que sigue muy presente: los vínculos tóxicos, la obsesión y la violencia psicológica.

Una dupla que sostiene la tensión de principio a fin


Con apenas algunos cruces previos en televisión, Julia Calvo y Juan Gil Navarro protagonizan por primera vez una obra juntos. Sin embargo, la química entre ambos transmite la sensación de una sociedad artística construida durante años, permitiendo que toda la atención del público quede puesta en la historia.

Durante 70 minutos, los dos actores permanecen solos sobre el escenario del teatro Metropólitan y sostienen un clima de tensión permanente. Desde los gritos más desgarradores hasta los silencios, las respiraciones contenidas o las risas apenas insinuadas, cada recurso interpretativo está al servicio de una narración que mantiene al espectador en vilo hasta el último minuto.

Una puesta renovada para un clásico del terror psicológico


Con dirección de Manuel González Gil, la obra regresa a la avenida Corrientes en el mismo teatro donde se estrenó en 1999, cuando fue protagonizada por Rodolfo Bebán y Alicia Bruzzo, también bajo la dirección de González Gil.

Más de dos décadas después, esta nueva versión actualiza la puesta sin perder la esencia del relato y profundiza uno de sus ejes centrales: la delgada línea que separa la admiración de la obsesión y el deseo de control.

La propuesta se apoya en un constante juego de claroscuros, una cuidada iluminación y una atmósfera opresiva que potencia el suspenso. Si bien Misery tuvo múltiples adaptaciones teatrales alrededor del mundo, sigue siendo inevitable recordar la exitosa versión cinematográfica de 1990, protagonizada por Kathy Bates y James Caan.

Una historia que hoy resulta más actual que nunca


La historia sigue a Paul Sheldon, un escritor que busca alejarse del éxito comercial de una popular saga romántica para iniciar una nueva etapa en su carrera. Sin embargo, tras sufrir un accidente automovilístico, es rescatado por Annie Wilkes, una enfermera solitaria que asegura ser su «fan número uno».

Lo que inicialmente parece un acto de solidaridad se convierte rápidamente en una pesadilla. Paul descubre que está cautivo de una mujer obsesionada con sus novelas y dispuesta a cualquier cosa para obligarlo a revivir a su personaje favorito.

Más allá del suspenso, la obra invita a reflexionar sobre los fanatismos extremos, una problemática que hoy encuentra nuevas formas de expresión a través de las redes sociales, el acoso digital, el «hate» y otras manifestaciones de violencia psicológica. En ese sentido, el clásico de Stephen King demuestra que, lejos de perder vigencia, sigue dialogando con los conflictos de la actualidad.

Una producción con gran nivel técnico


Además de las interpretaciones, sobresale el trabajo de maquillaje, especialmente en la recreación de las heridas que exige la trama. También se destacan la iluminación de Matías Sendón, la escenografía de Lula Rojo y el diseño de vestuario de Lara Guidini, elementos que contribuyen a construir una atmósfera inquietante y envolvente.

Una noche de estreno repleta de figuras


La función de estreno reunió a numerosas personalidades del espectáculo. Entre los invitados estuvieron Cris Morena, José María Muscari, Roberto Pettinato, Tamara Pettinato, Graciela Alfano, Anita Martínez, Luciano Cáceres, Mora Bianchi, Toti Spangenberg, Nazareno, Minerva y Guillermina Casero, Miriam Lanzoni, Antonio Grimau, Roly Serrano, Andrea Ghidone y Valeria Archimó, entre otros.


"Misery" volvió a la cartelera porteña con una puesta tan inquietante como vigente. La obra teatral basada en la célebre novela de Stephen King no solo deslumbra por las sobresalientes actuaciones de Julia Calvo y Juan Gil Navarro, sino también por la forma en que pone en escena una problemática que sigue muy presente: los vínculos tóxicos, la obsesión y la violencia psicológica.

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